lunes, 20 de noviembre de 2017

Día Mundial de la Diabetes 2017, situación paradójica


Día Mundial de la Diabetes 2017, situación paradójica
Tema: Las Mujeres y la Diabetes.
Lema: Nuestro de derecho a un futuro saludable.
Por Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña.
El pasado 14 de noviembre, como todos los años, se celebró el Día Mundial de la Diabetes. En esta ocasión el tema fue “Las Mujeres y la Diabetes”, y el lema “Nuestro de derecho a un futuro saludable”. La campaña es liderada por la Federación Internacional de la Diabetes con el propósito de instruir y concientizar a las mujeres, para prevenir y tratar adecuadamente esta enfermedad metabólica. 


¿Cómo se celebra?
La comunidad internacional de la diabetes, que incluye a las asociaciones miembros de la Federación Internacional de Diabetes, las organizaciones de la diabetes, ONG, departamentos y ministerios sanitarios y empresas del ramo, desarrollan una amplia variedad de actividades, dirigidas a diversos grupos. Algunas de las actividades organizadas cada año son:

·      Programas de radio y televisión
·      Actividades deportivas
·      Proyecciones gratuitas sobre la diabetes y sus complicaciones
·      Encuentros informativos públicos
·      Campañas de carteles y folletos
·      Exposiciones y talleres sobre la diabetes
·      Ruedas de prensa
·      Artículos en periódicos y revistas
·      Actividades para niños y adolescentes
·      Iluminación de monumentos
·      Círculos azules humanos
·      Marchas
·      Carreras
·      Carreras de bicicleta

Pero respecto a este tema de candente actualidad cabe hacer algunos análisis y observaciones.

Desde 1991 se celebra el 14 de noviembre de cada año el Día Mundial de la Diabetes. Su finalidad ha sido “crear conciencia sobre ésta condición de salud”. Desde entonces cada año se emprenden campañas informativas y educativas con el propósito de crear conciencia sobre las medidas que pueden ayudar a prevenir la enfermedad o a mejorar la salud de los diabéticos. Cada año se gastan presupuestos millonarios por parte de las organizaciones internacionales de salud como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Asamblea Mundial de la Salud, y por parte de los ministerios de salud de la mayoría de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con la finalidad de abatir la epidémica incidencia de diabetes que azota a todo el mundo.

Pero con el tiempo se ha suscitado la siguiente situación paradójica:

Hace 100 años, en 1917, existía un panorama desolador, se sabia muy poco respecto a esta enfermedad, por lo que la diabetes era muy temida, pues se conocían sus síntomas, las cuales son cansancio, sed constante, fatiga, orina abundante, languidez y la muerte, pero no se contaba con los conocimientos apropiados para prevenirla, diagnosticarla y tratarla adecuadamente. Los investigadores intentaron  infructuosamente durante muchos años contar con tratamientos eficaces, sin conseguir obtenerlos. No obstante, en ese tiempo la prevalencia, morbilidad y mortalidad por esta enfermedad era muy baja en comparación de las cifras actuales.

1922 fue un parteaguas pues hubo un avance importante y fundamental: dos investigadores identificaron y pudieron asilar la hormona insulina, sustancia clave implicada en esta enfermedad, por lo que ganaron el Premio Nobel de medicina. Pero dese ese entonces, la prevalencia mundial de diabetes fue creciendo cada año.

En 2017, 100 años después, el 14 de noviembre, la diabetes es una de las enfermedades mejor conocidas y mejor estudiadas; se conoce con precisión su origen y se sabe por qué el páncreas no funciona o funciona deficientemente, se sabe que la diabetes se desarrolla en varias etapas y que desde antes de que pueda ser diagnosticada se presentan varios síntomas que pueden predecir su desencadenamiento. So conoce que progresivamente se va desarrollando resistencia a la insulina, hiperinsulinemia (hiperactividad pancreática), diversas complicaciones, hasta que las concentraciones de glucosa en la sangre se elevan por enzima de los 125 mg. por decilitro. Se sabe cuáles son los hábitos que desencadenan esta enfermedad; se pueden medir las cifras de azúcar en la sangre en solo unos segundos. Se cuenta con recursos terapéuticos como la insulina y diversos medicamentos hipoglucemiantes alopáticos.

Las organizaciones internacionales de salud como OMS, la OPS y la Federación Internacional de Diabetes, en Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en México la Secretaría de Salud y la Federación Mexicana de Diabetes A. C., y muchas otras organizaciones en México y en todo el mundo, realizan foros, conferencias, simposios, congresos, paneles, etcétera; miles de publicaciones científicas llenan revistas médicas en todo el mundo. Cientos de libros sobre este tema, se encuentran disponibles en los anaqueles de las librerías y de bibliotecas, y millones de panfletos se reparten en todo el mundo.

Existen numerosos proyectos preventivos en todo el mundo, por ejemplo el de la Ciudad de México, en donde su Asamblea Legislativa aprobó en 2013 una Ley de Diabetes que incluye lo que denominaron “cartilla metabólica”, semejante a la cartilla de vacunación. Esta debe llenarla la madre antes de que entre su hijo a la escuela primaria, y si en ella se registra que el niño tiene sobrepeso, obesidad o glucosa elevada, debe iniciar un programa de educación individualizado y evitar el riesgo de diabetes.

Sin embargo, no obstante a tantos recursos y esfuerzos disponibles, la prevalencia de diabetes ha seguido incrementándose año con año de manera alarmante. El 14 de noviembre del 2017, al celebrar el Día mundial de la Diabetes, se informa que la diabetes se encuentra descontrolada y que mata a millones de seres humanos en todo el mundo. En México se afirma que “La diabetes mata a más mexicanos que el Narco y la delincuencia organizada”. Ahora la prevalencia, la morbilidad y la mortalidad se ha incrementado a niveles pandémicos en todo el mundo.

En un informe de la OMS publicado en el año 2014, se informó que hasta ese momento en todo el mundo, más de 346 millones de personas padecían diabetes y cada que año morían por esta enfermedad alrededor de tres millones 400 mil. Casi la mitad de estas muertes prematuras se producían en personas menores de 70 años, entra las cuales, el 55 por ciento eran mujeres.

Se informó que en los mexicanos tanto en los que residen dentro de su país, como en los que residen en el exterior, existe una fuerte una predisposición genética para adquirir esta enfermedad. Y que en consecuencia, entre los mexicanos, la diabetes era ya la primera causa de muerte con más de 75 mil defunciones por año.

Se calculó que de seguir esta tendencia, en el año 2050 entre un 90 a 95 % de todas las personas de todas las poblaciones del mundo, tendrán sobrepeso u obesidad y entre un 50 a un 75 % de la gente de todas las poblaciones del mundo estarán enfermos de diabetes.


En una nota de prensa a propósito del Día Mundial de la Diabetes el 14 de noviembre del 2017, la OMS confirmó su informe del 2014 publicando los siguientes datos y datos y cifras:
El número de personas con diabetes ha aumentado de 108 millones en 1980 a 422 millones en 2014.
La prevalencia mundial de la diabetes* en adultos (mayores de 18 años) ha aumentado del 4,7% en 1980 al 8,5% en 2014.
La prevalencia de la diabetes ha aumentado con mayor rapidez en los países de ingresos medianos y bajos.
La diabetes es una importante causa de ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y amputación de los miembros inferiores.
Se estima que en 2015 la diabetes fue la causa directa de 1,6 millones de muertes. Otros 2,2 millones de muertes fueron atribuibles a la hiperglucemia en 2012.**
Aproximadamente la mitad de las muertes atribuibles a la hiperglucemia tienen lugar antes de los 70 años de edad. Según proyecciones de la OMS, la diabetes será la séptima causa de mortalidad en 2030.
La dieta saludable, la actividad física regular, el mantenimiento de un peso corporal normal y la evitación del consumo de tabaco previenen la diabetes de tipo 2 o retrasan su aparición.
Se puede tratar la diabetes y evitar o retrasar sus consecuencias con dieta, actividad física, medicación y exámenes periódicos para detectar y tratar sus complicaciones.

¿Que es lo que está fallando?…

¿Los conocimientos sobre esta enfermedad?
No porque como ya lo comenté la diabetes es ahora una de las enfermedades mejor conocida y más estudiada. Se conoce con precisión sus causas metabólicas, hormonales y los mecanismos que la desencadenan.

¿Los métodos de diagnóstico?
No, porque ahora se cuenta con numerosos métodos de diagnóstico: análisis de laboratorio que miden no solo la glucosa en la sangre, sino diversos marcadores biológicos como la hemoglobina glicosilada que sirve no solo para diagnosticar diabetes, sino para establecer cuando una persona sin ser todavía diabética, sufre de un estado prediabético.

¿La prevención?
Se invierten millones de dólares en “prevención”. Se implementan numerosos programas “preventivos en todo el mundo, también en México.

¿Los recursos terapéuticos?
Como mencioné, se cuenta un arsenal de medicamentos entre ellos, la insulina y medicamentos hipoglucemiantes como la Metformina.

Ante este panorama desolador, sobre este incontrolable y grave trastorno metabólico que no se ha podido abatir a pesar de los cuantiosos recursos financieros, científicos, sanitarios y educativos, hay investigadores que han decidido culpar a nuestros genes. Afirman que habiendo encontrado variaciones genéticas que hacen que algunas poblaciones se hagan más obesas y diabéticas. Dicen que poblaciones como la mexicana tienen una predisposición genética que los condena a engordar y a enfermar de diabetes. De manera que habría un determinismo genético, una especie de maldición genética que condena a engordar, a enfermar de diabetes y a morir prematuramente a individuos de ciertas razas.

Y ciertamente, se sabe que existen variaciones genéticas que predisponen a ciertas razas, familias o individuos a padecer diversas enfermedades.

Pero si eso fuera cierto, habría que preguntarles a esos investigadores ¿porqué en las generaciones anteriores, de 100 años hacia atrás, la incidencia de obesidad y de diabetes era mínima en comparación de hoy?

La misma ciencia nos advierte respecto a que poseer alguna predisposición genética no nos condena a padecer inevitablemente alguna enfermedad; que los genes tienen la predisposición pero que se requiere de factores desencadenantes para precipitar la enfermedad.

Desde luego en nuestros genes está escrita la posibilidad de engordar o de enfermar de diabetes, pero tiene que haber un factor que desencadene y dispare los mecanismos genéticos y metabólicos que nos conducen a enfermar.

Si consideramos que tenemos los mismos genes de nuestros antepasados próximos y observamos que 100 años atrás la prevalencia de esta enfermedad era mínima, y luego se produce un crecimiento repentino y acelerado de la incidencia de diabetes durante los últimos 100 años, tenemos que aceptar que algo sucedió que precipitó este fenómeno epidemiológico. Debemos entonces analizar que es lo que sucedido durante la última centuria, identificar cuales son esos factores desencadenantes presentes en la civilización moderna, que cambiaron no a nuestros genes (pues estos son los mismos), sino que forzó a nuestros genes a modificar su comportamiento, a cambiar su expresión.

¿Que es lo que ha cambiado en los últimos 100 años?
Nuestros genes no han cambiado, se sabe que tienen que pasar millones de años para que el bagaje genético y su información fundamental cambie.

Lo que si ha cambiado drásticamente durante los últimos 100 años, es nuestra alimentación y nuestro estilo de vida, y con ello no se han modificado nuestros genes, pero si su comportamiento, fenómeno que se conoce como efecto epigenético, por el cual, los genes modifican su expresión, la activación o desactivación de genes específicos que se traduce en la modificación de enzimas, proteínas, hormonas y una diversidad de otras sustancias que afectan la comunicación y la química de las células

Por lo dicho, se puede culpar a la alimentación moderna y responsabilidad a las grandes corporaciones industriales y comerciales productoras y distribuidoras de los “productos alimenticios” que producen y distribuyen y que no cumplen con los requisitos mínimos para mantener la salud.

Tienen su parte de responsabilidad los políticos y los funcionarios públicos vinculados a las grandes corporaciones industriales y comerciales.

No deja de estar vinculada a esta responsabilidad la industria médico-farmacéutica, cuyo propósito principal no es fomentar la salud y curar las enfermedades sino vender sus servicios y productos, que no curan ni mejoran la salud, pero que mantienen a la gente enferma y dependiente.

A muchas corporaciones agroalimentarias, médicas y farmacéuticas, no les conviene contribuir a conservar la salud de la gente, lo que les conviene es que haya muchos enfermos consumidores de sus productos y servicios. Les conviene que sigan enfermos para que continúen produciendo enormes ganancias para los accionistas propietarios de las empresas, que se ocultan detrás de sociedades anónimas.

Es por eso que las corporaciones dominantes que tras bambalinas y por medio de fundaciones y fideicomisos suyos, controlan la formación profesional en las universidades con la finalidad de enseñar a los nuevos profesionales de la salud a prescribir sus productos y no a mantener sana a la gente.

Referencias
1 Projections of global mortality and burden of disease from 2002 to 2030.
Mathers CD, Loncar D. PLoS Med, 2006, 3(11):e442.
3 Causes of vision loss worldwide, 1990-2010: a systematic analysis.
Bourne RR, Stevens GA, White RA, Smith JL, Flaxman SR, Price H et al. Lancet Global Health 2013;1:e339-e349
4 2014 USRDS annual data report: Epidemiology of kidney disease in the United States.
United States Renal Data System. National Institutes of Health, National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, Bethesda, MD, 2014:188–210.

*Definición de la diabetes utilizada en las estimaciones: paciente con glucemia en ayunas ≥ 7,0 mmol/l o medicado, o con antecedentes de diagnóstico de diabetes.
** La hiperglucemia se define como una distribución poblacional de la glucemia plasmática en ayunas que es superior a la distribución que teóricamente debería minimizar los riesgos para la salud, de acuerdo con los estudios epidemiológicos. La hiperglucemia es un concepto estadístico y no una categoría clínica ni diagnóstica.

Informe mundial sobre la diabetes
 Autores: Organización Mundial de la Salud
Fecha de publicación: Abril de 2016
Idiomas: Árabe, chino, español, francés, inglés, ruso

Presentación
La diabetes es una grave enfermedad crónica que se desencadena cuando el páncreas no produce suficiente insulina (una hormona que regula el nivel de azúcar, o glucosa, en la sangre), o cuando el organismo no puede utilizar con eficacia la insulina que produce.
Según las estimaciones, 422 millones de adultos en todo el mundo tenían diabetes en 2014, frente a los 108 millones de 1980. La prevalencia mundial (normalizada por edades) de la diabetes casi se ha duplicado desde ese año, pues ha pasado del 4,7% al 8,5% en la población adulta.
Este primer Informe mundial sobre la diabetes publicado por la OMS pone de relieve la enorme escala del problema, así como el potencial para invertir las tendencias actuales. Los países pueden adoptar una serie de medidas, en consonancia con los objetivos del Plan de acción mundial de la OMS sobre las ENT 2013-2020, para reducir las consecuencias de la diabetes.

Véase también

Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

Directorio Verde de GreenPece Mexico



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