viernes, 17 de abril de 2020

La pandemia de Gripe española de 1918 produjo entre 50 y 100 millones de muertos en todo el mundo

Las imágenes de hace 100 años de la gripe española que parecen hechas hoy en tiempos de coronavirus

El la pandemia de 1918 produjo entre 50 y 100 millones de muertos en todo el mundo. Ese virus, como el actual, era altamente contagioso y se complicaba con una neumonía. Las medidas que se tomaron para evitar los contagios, fueron las mismas que se recomiendan para el COVID-19: aislamiento, cuarentena para el contagiado, distanciamiento social, lavarse las manos, barbijos y ventilar las viviendas.
Los barbijos hechas de gasa no ofrecían total protección. En la foto, trabajadores de la Cruz Roja en Boston las ensamblan para distribuir: La preocupación mata a más gente que la epidemia (National Archives)
Los barbijos hechas de gasa no ofrecían total protección. En la foto, trabajadores de la Cruz Roja en Boston las ensamblan para distribuir: "La preocupación mata a más gente que la epidemia" (National Archives)
Ante la aparición y la propagación fulminante del coronavirus, el mundo se puso en guardia. Los intentos para combatir el virus y para reducir el número de muertes se multiplicaron. La investigación científica, la medicina y la tecnología (avanzadas, sofisticadas, complejas) siguen buscando la solución. Cada uno de esos aportes debidos a la modernidad son celebrados. Sin embargo, el mundo debió ser parado, inmovilizado. La reclusión fue la norma que se impuso en cualquier geografía. No permitirle al virus pasar de persona en persona. O, al menos, complicarle la tarea y hacer más lentos los contagios. Las mayorías de las medidas, los métodos que se comprobaron más eficaces para conseguirlo tienen poco de novedosos. Fueron utilizados un siglo atrás para combatir la Pandemia de Gripe de 1918.
Médicos y enfermeros con mascarillas en 2020 (Foto: Cuartoscuro)
Médicos y enfermeros con mascarillas en 2020 (Foto: Cuartoscuro)
Durante más de medio siglo, la historiografía ignoró esa pandemia, la de la llamada Gripe Española. La Primera Guerra Mundial absorbió toda la narrativa sobre esos años. Ese virus produjo entre 50 y 100 millones de muertes, multiplicando varias veces el número de decesos ocasionados por la Gran Guerra.
La Gripe Española se desató a principios de 1918 y en tres olas (la segunda, entre septiembre y diciembre de ese año -13 semanas pavorosas- fue la más letal) duró hasta 1920 y llegó hasta los rincones más alejados del planeta. Fue un evento global antes de que se creyera posible la globalidad. Afectó a todas las regiones.
En el Eberts Field en Lonoke en Arkansas se montó un hospital para atender a los pacientes que ya no tenían lugar en los centros de salud (National Archives)
En el Eberts Field en Lonoke en Arkansas se montó un hospital para atender a los pacientes que ya no tenían lugar en los centros de salud (National Archives)
Ese virus, como el actual, era altamente contagioso y se complicaba con una neumonía. Las similitudes no terminan ahí. Ambos producen enfermedades respiratorias, se transmiten por la saliva, por las manos, permanecen en superficies. Sin embargo, algunas diferencias hacen que las esperanzas para el éxito en su combate sean mayores. El de la gripe que se desató en 1918 atacaba a niños, jóvenes y ancianos por igual. Los gráficos que ilustraban la edad de incidencia tenían forma de W. Picos en los más chicos, entre los 20 y los 40, y después de los 60. El coronavirus se ensaña, especialmente, con los mayores de 70. Tal vez el mundo, por estos días, esté menospreciando la importante tranquilidad que brinda saber que los niños, en su generalidad, no son población de alto riesgo.
Un espacio convertido en improvisado hospital en España para atender a los pacientes de coronavirus (AFP)
Un espacio convertido en improvisado hospital en España para atender a los pacientes de coronavirus (AFP)
Al contrario de lo que sucede en la actualidad con el COVID-19, la Gripe Española llegaba sin aviso a cada país tomando a todos desprevenidos e indefensos. Las comunicaciones eran lentas y el virus velocísimo. En la actualidad muchos países pudieron tomar algunas previsiones desde que la enfermedad se desató en China a fines del año pasado. Aunque eso no alcance a detenerlo, ayuda a morigerar sus consecuencias.
La medicina ha evolucionado de manera abrumadora en el último siglo. Las investigaciones en los laboratorios han logrado describir, en poco tiempo, a la perfección al virus y sus mutaciones: se conoce mucho mejor al enemigo. Los antibióticos y retrovirales, los aparatos de diagnóstico por imágenes, el equipamiento sofisticado, los respiradores artificiales, los tests, las estadísticas públicas. Todo ello hace que las herramientas para enfrentarse a esta pandemia sean innumerables respecto a las de 100 años atrás y mucho más efectivas. Y, además, existe la esperanza latente pero realista de que aparezca la vacuna con una velocidad que era impensada décadas atrás en las que el desarrollo y las pruebas podían llegar a tardar casi 10 años.
El cartel con los consejos para evitar contagios en 1918
El cartel con los consejos para evitar contagios en 1918
Sin embargo las medidas que casi todos los países tomaron, algunos antes y otros después, las que se impusieron masivamente y se mostraron más afectivas, hasta que la ciencia logre la vacuna o el desarrollo de retrovirales, no difieren demasiado de lo que se dispuso un siglo atrás.
Como prueba de ello, sirve la foto de un cartel callejero rescatada de algún archivo italiano. En él, bajo el título catástrofe de Grippe, se enumeraban una serie de medidas y consejos destinados a la población para protegerse de la propagación del virus letal. Las principales eran:
"Evitar concurrir a los teatros, cines, conciertos y restaurantes.
No concurrir a bares y restaurantes.
Ir al trabajo, en lo posible, a pie: no tomar transporte público.
Reducir el contacto innecesario con otras personas.
Profundizar la higiene personal
No escupir en la calle
Erradicar el saludo habitual con apretón de manos.
Cambiar periódicamente el pañuelo en uso
Ventilar las habitaciones y dejar entrar el sol en las casas particulares
Quedarse en su casa apenas se perciba algún síntoma de enfermedad para evitar contagiar al resto de la población
Si se declara la enfermedad, pasar un tiempo lo suficientemente largo de convalecencia."
10 consejos sobre el Coronavirus para protegerte a vos mismo y a los demás #INFORME
Aislamiento, cuarentena para el contagiado, distanciamiento social, evitar las aglomeraciones, lavarse las manos, evitar el contacto personal en los saludos, ventilar diariamente las viviendas.
102 años después los mismos consejos se repiten y se muestran como los más efectivos para enfrentar la pandemia.
Una familia con barbijos en 1918
Una familia con barbijos en 1918
Otros materiales gráficos ayudan a asociar ambas situaciones. Innumerables fotos de las ciudades durante la gripe española muestran a las personas moviéndose por los lugares públicos manteniendo distancia y con barbijos cubriendo sus bocas y narices. Esas fotos de 1918 y 1919 si no fuera por los largos vestidos y los trajes de tres piezas y los sombreros podrían confundirse con cualquiera de la actualidad. En una de las imágenes que acompaña esta nota se ve que en un retrato familiar hasta la mascota fue provista con un tapaboca. En otra, un lugar para espectáculos, una amplia sala, está acondicionada con camas para funcionar como hospital de campaña tal como sucede en tantos lugares en la actualidad.
Enfermeras trasladan a un paciente en San Luis, Missouri, durante la pandemia de la gripe española (National Archives)
Enfermeras trasladan a un paciente en San Luis, Missouri, durante la pandemia de la gripe española (National Archives)
La Gripe Española constituyó además de un episodio médico un importante fenómeno sociológico. Fue un hecho que atravesó y modificó familias y sociedades en todo el planeta.
Por alguna razón extraña, la historiografía durante más de medio siglo no se dedicó en profundidad a estudiarla. Recién hace 20 años comenzaron a publicarse varios trabajos que la analizan en profundidad. Muchos historiadores sostienen que el brote de gripe fue determinante en la resolución de la Primera Guerra Mundial. Así lo creyó agriamente, también, Erich Lunderdoff, el general que lideraba las tropas alemanes en la contienda. Pero la influencia de la Gripe Española en el mundo que le siguió no termina ahí. Tuvo incidencia en Gandhi (tuvo un contagio leve como también otro personaje que sería clave en los años siguientes como Franklin Delano Roosevelt) y en la India y su posterior liberación. También en el inicio del Apartheid sudafricano, llevó a Suiza al borde de una guerra civil e incidió en otros procesos políticos relevantes de la primera mitad del siglo veinte. No sólo la Gran Guerra diseñó el mundo moderno.
Personal médico vistiendo equipo de protección trasladan a un paciente en una camilla en Italia, en medio de la propagación de la enfermedad por coronavirus (REUTERS)
Personal médico vistiendo equipo de protección trasladan a un paciente en una camilla en Italia, en medio de la propagación de la enfermedad por coronavirus (REUTERS)
Los datos que se manejaban de esa pandemia se centraban en lo ocurrido en Europa Occidental y Estados Unidos. Allí los muertos se contaban por millones pero sólo con esa información la “imagen” de la pandemia estaba distorsionada. Faltaban la Unión Soviética, China, África, Sudamérica. Allí los estragos habían sido mayores. Y la tasa de mortalidad (muy) superior. En esos sitios la situación fue catastrófica.
Los hospitales estaban repletos de enfermos y con muy pocas opciones para un tratamiento. En Nueva York, el personal de salud invertía las camas para que los pacientes no respiraran en las caras de los demás (National Archives)
Los hospitales estaban repletos de enfermos y con muy pocas opciones para un tratamiento. En Nueva York, el personal de salud invertía las camas para que los pacientes no respiraran en las caras de los demás (National Archives)
Si bien Europa estaba en guerra y las condiciones no eran las ideales para evitar la propagación de contagios, la letalidad del virus en sus tierras fue menor que en otras latitudes. En India se desató un desastre de varios meses de duración. 19 millones de muertes. Pero también castigó en Oceanía donde arrasó con el 80 % de las poblaciones samoanas o en Alaska. No distinguía geografías ni climas. Sin embargo, en los lugares más pobres, con mayores necesidades materiales, los estragos fueron muy superiores. Ya sea por la falta de atención médica, por la mala alimentación que debilitaba los sistemas inmunológicos, por la escasa higiene o porque las condiciones de aislamiento (y la necesidad de su comunicación) se tornaban imposibles, los muertos se multiplicaron exponencialmente respecto a las zonas más desarrolladas. En estas enfermedades en que el aislamiento es la norma de prevención más adecuada y eficaz, las zonas de mayor pobreza son las que se ven más perjudicadas y vulnerables.
Respiradores y unidades de terapia intensiva que no alcanzan en ninguna ciudad del mundo frente a la pandemia (AFP)
Respiradores y unidades de terapia intensiva que no alcanzan en ninguna ciudad del mundo frente a la pandemia (AFP)
Tal vez la principal consecuencia de la Pandemia de Gripe de 1918 fue la instalación de la idea de Salud Pública y de la implementación de programas médicos por parte de los estados modernos. Si bien en Estados Unidos esa implementación, y sin el acceso universal, se demoró casi una década, en el resto de los países europeos se materializó con velocidad. A través del establecimiento de ministerios o secretarias públicas, la salud pasó a ser por primera vez una cuestión de estado. Un asunto en que los países debían involucrarse y proporcionarle cuidado a sus ciudadanos y brindar acceso universal.
Eso ocurrió en cualquier sistema político. Sucedió tras la revolución en la Unión Soviética y también en los principales países europeos como Alemania, Francia y hasta en Inglaterra. Un ejemplo: al principio (y eso significa cuando la pandemia se esparció en cada lugar) los casos eran atendidos de a uno, como si fueran individualidades y como si se tratara de una desgraciada coincidencia que todos estuvieron enfermos a la vez. Faltaba una coordinación pública, medidas en conjunto, campañas de prevención (cuando estas llegaban era generalmente tarde).
100 soldados estadounidenses fueron enterrados en Devon, Inglaterra, donde fallecieron a causa de la gripe española en 1918 (National Archives)
100 soldados estadounidenses fueron enterrados en Devon, Inglaterra, donde fallecieron a causa de la gripe española en 1918 (National Archives)
Los países, en los años 20, hasta se convencieron que la organización de la salud pública debía coordinarse con sus vecinos. Ese fue otro aporte, otra enseñanza que dejó la Gripe Española.
Otro de los aportes fue el de instalar la concepción de los beneficios de la actividad física y del aire libre en la población. El encierro pasó a ser sinónimo de enfermedad. El sol a partir de allí fue valorado de otra manera.
Un sacerdote bendice los ataúdes almacenados en una iglesia debido al alto número de muertes, antes de que se los lleven los camiones del ejército, mientras Italia lucha por contener la propagación del coronavirus (REUTERS)
Un sacerdote bendice los ataúdes almacenados en una iglesia debido al alto número de muertes, antes de que se los lleven los camiones del ejército, mientras Italia lucha por contener la propagación del coronavirus (REUTERS)
La pregunta que a esta altura se hace evidente es que otras enseñanzas de la Pandemia de Gripe de 1918 no fueron escuchadas o vislumbradas a tiempo. La medicina con sus notables avances hizo que aquellos que no son especialistas subestimaron la posibilidad de que una nueva pandemia asolara a la humanidad. Eso era terreno de la ciencia ficción y de las películas catástrofe.
Posiblemente la otra gran enseñanza de la Gripe Española es que las pandemias pueden ocurrir sin importar el nivel de desarrollo que alcancen las sociedades, que se debe prevenir sin sobreestimar nuestra capacidad de respuesta. Ojalá la lección sea escuchada.

Tomado de:
 https://www.infobae.com/coronavirus/2020/04/17/las-imagenes-de-hace-100-anos-de-la-gripe-espanola-que-parecen-hechas-hoy-en-tiempos-de-coronavirus/?outputType=amp-type

martes, 7 de abril de 2020

Justificación del tratamiento con vitamina C de COVID-19 y otros virus

Justificación del tratamiento con vitamina C de COVID-19 y otros virus
Por la Junta de Revisión Editorial del Servicio de Noticias de Medicina Ortomolecular
(OMNS 3 de abril de 2020) Las epidemias parecen estar en aumento: en un total de 98 epidemias en los 200 años de los siglos XIX y XX, hubo 14 epidemias con 1000 o más muertes. Sin embargo, en los últimos 20 años, en un total de 63 epidemias, ya ha habido 11 epidemias con más de 1,000 muertes. Con la reciente pandemia de COVID-19, la tendencia es preocupante a medida que nuestro mundo moderno se vuelve más conectado por los viajes de alta velocidad. [1-5]

Vacunas
La investigación y el desarrollo de vacunas y medicamentos específicos para virus toma al menos unos años para desarrollarse y desplegarse para uso mundial, si es posible. Nunca ha habido una vacuna disponible para detener una pandemia importante en curso en la historia de la humanidad. No teníamos vacuna contra el SARS, ni MERS. No podemos esperar una vacuna para la mayoría de las personas en todo el mundo en el corto plazo para COVID-19. Probablemente esta tendencia continuará en el futuro previsible. Esto se debe a la naturaleza del proceso: las vacunas siempre reaccionan a un nuevo brote y la investigación y el desarrollo de las vacunas lleva mucho tiempo. Incluso si una vacuna para COVID-19 está disponible, será demasiado tarde y el mundo probablemente se verá afectado por un gran caos con vidas perdidas y economías dañadas. Está claro que, aunque una estrategia de vacuna es deseable, con el proceso actual de I + D, no es práctica. [4,5]
 
La medicina integral es efectiva y práctica.
Los líderes políticos, científicos, médicos e industriales del mundo deben considerar esto con mucho cuidado. Debemos enfrentar la realidad de la crisis actual y buscar en otros lugares formas más proactivas, efectivas y prácticas para prevenir y detener grandes pandemias como COVID-19. El enfoque médico integrador, que emplea suplementos seguros de vitamina C, vitamina D y zinc y otros nutrientes es muy relevante. Este enfoque es una forma proactiva, efectiva y eminentemente práctica para hacer frente a la pandemia actual. El tratamiento con altas dosis de vitamina C ha sido ampliamente utilizado por las salas de urgencias y las UCI del hospital para prevenir la muerte por neumonía asociada al SARS. [6-21] Este tratamiento necesita la debida atención prestada, y definitivamente requiere más estudios. Si hay algo bueno de esta tragedia mundial de COVID-19, tal vez nos haya preparado para futuras pandemias.

Papel de la vitamina C en el cuerpo.
La vitamina C es el principal antioxidante extracelular sistémico, y cuando se administra a altas dosis, ya sea por vía oral (3-10 gm / d) o IV (10-50 gm / d, etc.), puede funcionar como un antioxidante para prevenir la toxicidad de ROS y virus. Cuando se oxida donando un electrón para reducir un ROS, se puede regenerar a través de una variedad de mecanismos, que incluyen enzimas reductoras y otros antioxidantes. 
La vitamina C puede soportar antioxidantes intracelulares como GSH (glutatión) y catalasa cuando la carga de ROS es severa. La vitamina C puede regenerar GSH cuando se agota por el estrés severo. El papel de la catalasa es principalmente reducir el peróxido de hidrógeno y puede funcionar junto con SOD y vitamina C para proteger las células. Sin embargo, la catalasa y la SOD son moléculas grandes y no cumplen la misma función que la vitamina C (ascorbato), que es una molécula pequeña y puede donar electrones a cualquier ROS que contacte, incluida la vitamina E oxidada y muchas otras moléculas que pueden ser dañadas por ROS - ya sea en el espacio intracelular o extracelular. [22]

La vitamina C también potencia el sistema inmunitario, promoviendo la quimiotaxis, el crecimiento y la actividad de algunas células inmunes (macrófagos, linfocitos, células asesinas naturales), lo que permite al cuerpo combatir más eficazmente una infección. [22]
 
La vitamina C tiene muchas otras funciones en las que funciona como un cofactor específico para reacciones bioquímicas, por ejemplo, en la síntesis de agrecano y colágeno en el que es necesario para la reticulación de fibras largas en una matriz 3D, en la absorción de hierro, en el metabolismo de muchos bioquímicos esenciales, como la carnitina y los neurotransmisores (p. ej., noradrenalina, serotonina). Por lo tanto, es esencial para la recuperación del daño causado por infecciones virales o bacterianas, así como para el funcionamiento normal del cerebro y muchas vías bioquímicas esenciales. [22]

Además, cuando el cuerpo está bajo estrés severo, por ejemplo, recuperándose de la exposición a toxinas, cirugía o SARS, el nivel de vitamina C puede agotarse para que no pueda realizar sus funciones antioxidantes directas o indirectas o sus muchas otras funciones específicas. papeles del factor en el metabolismo bioquímico. Esto a su vez puede agotar los otros antioxidantes, por ejemplo, GSH y vitamina E, que pueden causar daños oxidativos severos dentro de las células que normalmente evitarían.

En la terapia de vitamina C intravenosa (IVC) en dosis altas, se cree que la vitamina C es un prooxidante en tipos de células selectivas, lo que le permite matar tipos de células específicos. Este papel puede funcionar en algunos tipos de cáncer y también en la hiperinflamación inmune. [23-30]

En general, la vitamina C tiene una variedad de efectos (es decir, "pleotrópicos") que no se duplican con los antioxidantes intracelulares. Es compatible con los antioxidantes intracelulares y es necesario como un cofactor específico en muchas reacciones bioquímicas críticas en muchos órganos del cuerpo.

Dosis de vitamina C: efectos
La IVC puede suministrar niveles plasmáticos en sangre mucho más altos que las dosis orales. Sin embargo, los niveles de vitamina C de IVC alcanzan su punto máximo y disminuyen rápidamente. Aunque la IVC se puede administrar de forma continua, esto se realiza con menos frecuencia que las dosis de IVC administradas a intervalos. Las dosis orales tomadas regularmente (es decir, en dosis divididas a lo largo del día) pueden mantener un nivel uniforme (pero más bajo). [25-30]
Se cree comúnmente que el nivel más bajo de vitamina C producido por la dosificación oral proporciona una función antioxidante. Sin embargo, se considera que las dosis más altas proporcionadas por IVC causan un estado prooxidante dentro de las células, como las células cancerosas que carecen de enzimas antioxidantes, donde el alto nivel de vitamina C genera H2O2 (peróxido de hidrógeno) y otros radicales libres y causa la muerte celular. Dado que la vitamina C tiene una estructura similar a la glucosa (azúcar), las células cancerosas, que tienen una alta tasa metabólica y transportan grandes cantidades de azúcar a la célula, también transportarán grandes cantidades de vitamina C. Se cree que este es uno de los mecanismos. a través del cual las altas dosis de vitamina C son efectivas contra el cáncer. [23-30]

En otros tipos de células que tienen una tasa metabólica más baja pero que también tienen enzimas antioxidantes, se cree que la misma dosis alta de vitamina C no causa un estado prooxidante, sino que mantiene un estado antioxidante. Por lo tanto, se cree que el mismo nivel de vitamina C en el torrente sanguíneo funciona de manera diferente en diferentes tipos de células.

La absorción de dosis orales de vitamina C está modulada por el nivel sanguíneo. Cuando el nivel sanguíneo es alto, la absorción intestinal es baja, pero puede aumentar durante la enfermedad cuando el nivel sanguíneo baja debido al estrés oxidativo. Además, el nivel en sangre de dosis orales bajas de vitamina C (100-200 mg) está regulado por el transporte activo dependiente del nivel en los riñones que mantiene un nivel plasmático umbral (50-100 μM o μmol / L), y el resto se excreta en la orina. Para dosis orales más altas (500 - 5,000 mg o más), la absorción puede ser mucho menor (50% hasta 10% o menos), dependiendo del nivel de sangre y el estrés oxidativo. El nivel en sangre de una dosis oral puede tomar hasta varias horas para alcanzar su pico. Por lo tanto, las dosis orales más altas tomadas a intervalos durante todo el día (por ejemplo, 3,000-10,000 mg / día en dosis divididas) pueden producir niveles plasmáticos más altos (200-400 μmol / L). Pero la IVC (1-200 g) puede producir concentraciones plasmáticas de hasta 20 mmol / L (hasta 100 veces más de lo posible por dosificación oral) dentro de 1-2 h de la administración. Sin embargo, después de una sola transfusión IVC, el nivel máximo más alto se reduce a la mitad cada media hora. Por lo tanto, para mantener un nivel relativamente alto de VCI requiere transfusiones a intervalos cortos o VCI continua. A modo de comparación, la glucosa en sangre generalmente varía de 4 mmol / L a 6 mmol / L para las personas sin diabetes. [25-27]

Por lo tanto, los niveles alcanzados con una sola dosis alta de IVC aparentemente pueden pasar por fases antioxidantes y prooxidantes después de la administración. Con este conocimiento, los tratamientos para el cáncer pueden ajustar las dosis y el momento de la administración de IVC para mantener el efecto prooxidante de las células cancerosas. Incluso un aumento transitorio en el nivel de vitamina C de una transfusión de IVC puede tener un efecto fisiológico prolongado, como la inactivación viral directa y la regulación positiva de las cascadas inmunes.

Prevención de infecciones virales.
Para prevenir la infección por virus y bacterias, se ha tomado vitamina C (cápsulas de ácido ascórbico o cristales de ácido ascórbico o ascorbato de sodio) disueltos en agua o jugo en dosis orales altas y bajas (200 mg / da 10,000 mg / d) . El límite superior para una dosis oral se define por la "tolerancia intestinal" por encima de la cual la dosis no se absorbe en el intestino y causa un efecto laxante. Esta dosis es establecida por la necesidad del cuerpo de absorber la vitamina C desde el intestino al torrente sanguíneo. Dado que el nivel de vitamina C en el cuerpo varía según el nivel de estrés oxidativo, la cantidad de vitamina C absorbida por el intestino también varía. [27-30]

Por lo general, muchas personas pueden tolerar 1000-3000 mg / día en dosis orales divididas, que luego pueden mantener un nivel relativamente constante de vitamina C en el torrente sanguíneo. Algunos órganos (por ejemplo, hígado, cerebro, ojos, etc.) transportan activamente la vitamina C para mantener un nivel más alto que el que proporciona la sangre. Se cree que este estado de un nivel relativamente alto de vitamina C en todo el cuerpo reduce el riesgo de infección viral al ayudar al sistema inmunitario a detectar y destruir microbios extraños como los virus que atacan la nasofaringe y los pulmones. Además, las dosis orales de vitamina C pueden desnaturalizar directamente los virus. [29]

Vitamina C liposomal
La vitamina C liposómica es absorbida por un mecanismo diferente en el intestino. Los liposomas que contienen vitamina C pueden unirse directamente a las células intestinales para liberar su contenido de vitamina C, por lo que no requiere transporte activo. Por lo tanto, el nivel máximo alcanzable con dosis orales de vitamina C liposomal es más alto que para la vitamina C regular. Sin embargo, dado que el mecanismo de absorción de la vitamina C liposomal difiere del transporte activo de la vitamina C regular, ambas formas pueden tomarse juntas para aumentar el nivel en el torrente sanguíneo (hasta 400-600 μM), mayor que cualquier forma oral sola. [29]

Dosis altas de IVC: tratamiento del estrés severo
Con shock severo, trauma o sepsis, los niveles sanguíneos de ascorbato generalmente caen a casi cero. Para restaurar el nivel de ascorbato, se deben administrar varios gramos de vitamina C. [30] Para tratar la neumonía y la hiperinflamación causada por COVID-19, la vitamina C se ha administrado en dosis altas, tanto orales como IVC. Algunos protocolos de IVC tienen dosis específicas de 1000-3000 mg según sea necesario a intervalos a lo largo del día. Otros protocolos IVC han especificado dosis tan altas como 10-20 gramos diarios durante varios días o semanas, e incluso tan altas como 50-100 gramos diarios, cuando sea necesario durante varios días. [6-21]

En infecciones pulmonares graves, una "tormenta de citoquinas" genera especies reactivas de oxígeno (ROS) que pueden tratarse eficazmente con dosis de 30-60 g de vitamina C. Al mismo tiempo, el nivel relativamente alto de vitamina C puede promover una quimiotaxis mejorada de glóbulos blancos (neutrófilos, macrófagos, linfocitos, células B, células NK). [14-20]

Alta dosis de C oral
Cuando el cuerpo sufre un estrés severo, los suplementos orales de vitamina C de 20,000 mg / día o incluso 50,000-100,000 mg / día, en dosis divididas, pueden ser sorprendentemente bien tolerados porque se agotan al ayudar a aliviar una inflamación crítica, por ejemplo, el SARS neumonía. En este caso, el nivel de vitamina C en el torrente sanguíneo no aumentará mucho por encima de 200-300 µmol / L, aunque en circunstancias normales una dosis oral mucho menor produciría el mismo nivel en sangre. La razón es que la vitamina C se oxida en el proceso de ataque al agente inflamatorio, por ejemplo, infección viral, de modo que se puede absorber más vitamina C del intestino de lo que normalmente es posible. En este rango de altas dosis orales, se considera que la vitamina C funciona como un antioxidante. [27-30]

Hierro: prooxidante
El hierro puede actuar junto con la vitamina C para causar una poderosa reacción de oxidación (la "reacción de Fenton") que genera radicales libres. Para las personas que están sobrecargadas de hierro, la vitamina C puede causar este problema y puede generar peróxido de hidrógeno en todo el cuerpo. Normalmente, este tipo de reacción está limitado por la enzima "catalasa" que degrada el peróxido de hidrógeno. Sin embargo, algunos virus contienen un átomo de hierro que en presencia de vitamina C puede desnaturalizar el virus. Como se mencionó anteriormente, la vitamina C puede causar una reacción similar cuando se absorbe a niveles altos en las células cancerosas. Por lo tanto, se cree que la vitamina C puede actuar como un antioxidante para algunos órganos y tipos de células, y como un prooxidante para otros tipos de células y, por ejemplo, virus. Sin embargo, también se cree que la vitamina C es capaz de "neutralizar" los virus ya que sus sitios de unión contienen radicales libres. [29,31]

Prooxidante versus antioxidante
Se cree que esta doble función de anti-vs pro-oxidante depende de la dosis y del nivel. ¿Qué dosis debería ser la mejor, dado que se cree que una dosis intravenosa baja proporciona antioxidación, pero se cree que una dosis alta proporciona prooxidación? ¿Qué acción funciona mejor contra un virus? Esta pregunta está a la vanguardia de la investigación actual. Se cree que la dosis específica para matar el cáncer está en el rango alto de prooxidantes. Pero no se sabe qué rango de dosis orales o IVC es el mejor para el tratamiento de virus. Aparentemente, un único tratamiento de dosis relativamente baja de IVC puede elevar los niveles del torrente sanguíneo solo de manera transitoria y generar niveles en la sangre que van desde el antioxidante al prooxidante, y luego de regreso al antioxidante, que puede apuntar a diferentes tipos de células objetivo. La dosificación continua o de intervalo corto de IVC puede permitir aprovechar todos los mecanismos antivirales directos e indirectos del ascorbato. Por ejemplo, dosis de 10 g cada 6 horas podrían cumplir este propósito.

Vitamina D, zinc
Muchos estudios han demostrado la eficacia de la vitamina D (2000-5000 UI / d) para prevenir infecciones virales. Se ha demostrado que la vitamina D ayuda al cuerpo a prevenir infecciones virales. El nivel de vitamina D en pacientes con gripe es más bajo que en individuos sanos. Para aquellos que no toman suplementos de vitamina D, el nivel de vitamina D es el más bajo del cuerpo en invierno y principios de primavera, que es la temporada de gripe. En un estudio de pacientes mayores hospitalizados, aquellos con neumonía con mayor frecuencia tenían una deficiencia severa de vitamina D. [32-43] Además, se sabe que los suplementos de zinc (20-50 mg / día) ayudan al sistema inmunitario a combatir las infecciones virales, especialmente al inhibir la replicación viral. [22,44]

Dosis óptimas para la prevención y el tratamiento de COVID-19
El tema de la acción dependiente de la dosis de vitamina C puede ser importante para la prevención y el tratamiento de infecciones virales relativamente inocuas y también para el tratamiento de la neumonía por SARS grave por COVID-19 y otras infecciones similares a la gripe. En el tratamiento de COVID-19, es probable que necesitemos los efectos antivirales y antioxidantes de la vitamina C. Sabemos que las dosis altas de vitamina C pueden tener actividad prooxidante, pero si la dosis es demasiado alta (y lo que define demasiado alto) ?), ¿agregaría esto un efecto prooxidante a un estrés oxidativo ya elevado? Con protocolos que especifican 30-50 gramos de IVC, ¿cómo se puede justificar científicamente esta dosis?

Además, los datos existentes de muchas décadas de estudios muestran que la vitamina C oral puede prevenir la infección viral. Sería útil para un panel de NIH estudiar más a fondo la prevención de COVID-19 con vitamina C oral al aumentar la dosis oral. La infección por COVID-19 parece persistir durante más tiempo que el resfriado común. Varios pacientes con COVID-19 que han mejorado con altas dosis de vitamina C no se han curado rápidamente, lo que implica que las altas dosis deben continuarse más allá de su estadía en el hospital.

Muchos estudios sobre el efecto de la vitamina C sobre las infecciones y el cáncer se han visto obstaculizados por una dosis, duración o frecuencia de dosis ineficaces. Para obtener el máximo efecto, las dosis orales relativamente altas de vitamina C (10,000-50,000 mg / d en dosis divididas) deben continuarse durante varios (o muchos) días, y la frecuencia de la dosis debe ser adecuada para suministrar un nivel relativamente alto en el torrente sanguíneo. Además, el tratamiento temprano de una infección viral es importante. La vitamina C oral (1000 mg a intervalos de 1-2 horas) debe iniciarse inmediatamente después de notar los síntomas de una infección. Para pacientes gravemente enfermos con neumonía, el inicio temprano de un protocolo IV de vitamina C puede ser crítico. [14-19] Los estudios que no han observado estas precauciones a menudo no han encontrado mucho beneficio.

Conclusión
La vitamina C suplementaria, tanto oral como IV, es un tratamiento excelente, relativamente simple y económico tanto para las personas no infectadas en el hogar como para las personas con enfermedades críticas en el hospital. Se ha demostrado que es eficaz en el tratamiento de muchas infecciones virales diferentes, incluida la neumonía por SARS. Con una dosificación temprana y alta a intervalos regulares, la vitamina C puede luchar eficazmente contra la sepsis, la hiperinflamación y el alto título de virus para permitir que los pacientes de la UCI se recuperen rápidamente. Combinado con un enfoque integrador general para el manejo de la salud, la vitamina C, la vitamina D, el zinc y otras vitaminas y minerales esenciales pueden prevenir y tratar eficazmente COVID-19. Sin embargo, los mecanismos y los beneficios relativos de las diferentes dosis, tanto orales / liposomales como IV, necesitan más estudio.

Efectos secundarios y precauciones

Ácido ascórbico intravenoso
La mayoría de los IVC se administran como una solución isotónica de ascorbato de sodio. Sin embargo, el ácido ascórbico también se puede administrar por vía intravenosa con precaución cuidadosa (puede picar un poco) y se puede administrar con sulfato de magnesio o cloruro de magnesio, la forma más utilizada es el ascorbato de sodio. Diluyentes compatibles: cloruro de sodio al 0,9% (solución salina normal o NS), cloruro de sodio al 0,45% (solución salina medio normal), combinaciones de Ringer lactato (LR), dextrosa / solución salina o soluciones de dextrosa / LR. Sin embargo, las soluciones de dextrosa deben ser desaconsejadas porque competirán por el transporte de vitamina C a las células, ya que ambas moléculas son importadas por el mismo transportador de membrana. Para infusión intravenosa: agregue a un gran volumen de diluyente e infunda lentamente. También se ha utilizado una velocidad de infusión más rápida y menos diluyente. [14-19]

IV osmolaridad
Por experiencia, sabemos que la osmolaridad de una transfusión IV es más importante que el pH (hasta que se vuelve paravenosa, por supuesto). Consejos escritos a nuestro colega italiano hace dos semanas: administre IVC además de vitamina C oral (es una paradoja que los pacientes generalmente toleren más C oral el día que reciben IVC). Calculamos la osmolaridad para tales infusiones. Es importante para las personas bajo estrés oxidativo. Si la osmolaridad de la IV está fuera del rango normal del suero, puede causar una vena colapsada o trombosada. El total de mili-osmoles en una infusión es la suma de todos los mOsmoles de los componentes. La osmolaridad total mOsm / ml es mOsm total / volumen total. Esto debe estar dentro del rango de 0,28 al valor del tamaño de la vena. Una infusión de 20 gramos está casi en el límite para agregar gluconato de calcio y bicarbonato.

Efectos secundarios del tratamiento IVC
Las dosis altas de AA por vía intravenosa pueden disminuir la glucosa en sangre, el potasio y el calcio.

Una sobrecarga de líquidos de una serie de IV puede causar insuficiencia cardíaca congestiva.

La vitamina C puede aumentar falsamente las lecturas de glucómetro del nivel de glucosa, ya que tiene una forma similar a la vitamina C. [25]

Es importante controlar los niveles de glucosa en sangre (no mediante glucómetro) y Na, K, Ca si el paciente presenta síntomas después de una dosis alta de ascorbato (ácido o tamponado).

No hay necesidad de verificar la seguridad del ascorbato sérico; no hay un máximo por encima del cual no es seguro. La razón para controlar el ascorbato sérico es asegurarse de un nivel efectivo, que depende de la gravedad del cuadro clínico.

Los efectos secundarios de las dosis altas de IVC parecen mínimos. En un estudio, de ~ 9000 pacientes encuestados, solo ~ 1% informaron efectos secundarios menores que incluyeron letargo, fatiga, cambios en el estado mental e irritación de las venas. Los ensayos de seguridad más recientes de dosis altas de IVC muestran solo efectos secundarios menores y ningún evento adverso más allá de lo que podría esperarse de la enfermedad subyacente o la quimioterapia. [25]

Oxalato de vitamina C
Aunque el cuerpo metaboliza la vitamina C para producir pequeñas cantidades de oxalato, para las personas con función renal normal, la vitamina C IV no contribuye a los cálculos renales de oxalato de calcio. [25,45] Las fuentes más importantes de oxalato para la mayoría de las personas son la cantidad de vegetales crucíferos, té y otras fuentes en la dieta. Estos oxalatos se unen con el exceso de calcio que se encuentra en nuestros productos lácteos, alimentos fortificados y suplementos. Para prevenir los cálculos de oxalato, en general, y al tomar vitamina C por vía oral, es importante beber cantidades adecuadas de líquido y evitar niveles excesivos de calcio en la dieta. Además, los suplementos de magnesio (300-500 mg / día, en forma de malato, citrato o cloruro) pueden evitar que el calcio se precipite con oxalato para formar cálculos. [46,47]

Deficiencia de G6P6, hemocromatosis
Para algunas personas con una mutación en el gen de la glucosa-6 fosfato deshidrogenasa, los niveles altos de vitamina C en el torrente sanguíneo pueden causar anemia y lisis de sus glóbulos rojos. Este problema genético se encuentra con mayor frecuencia en personas con ascendencia africana o del Medio Oriente. Si tiene este trastorno raro, es posible que desee limitar su dosis de vitamina C. Se cree que dosis moderadas son aceptables. Antes de tomar suplementos de vitamina C o terapia IVC, es posible que desee discutir este problema con su médico. [25, 48]

Tratamiento con vitamina C para el VIH
La investigación de Linus Pauling, justo en los años previos a su muerte, era sobre el VIH. Con fondos privados y una subvención de la Shipbuilding Industry Foundation en Japón, comenzó un experimento in vitro sobre el efecto de la vitamina C en el VIH. En 1990 publicó los resultados: la replicación (multiplicación) del VIH se redujo en más del 99% por la vitamina C. [49]

Uno de los coautores, Raxit Jariwalla, dijo que compararon el efecto de la vitamina C con el del inhibidor del VIH AZT. En esta prueba in vitro, los cultivos celulares se pretrataron con ácido ascórbico (vitamina C) o con AZT. Se descubrió que la actividad enzimática inducida artificialmente, que es una medida de la replicación del VIH, se redujo en gran medida por la vitamina C (cuanto mayor es la concentración, mayor es el efecto). El medicamento contra el VIH AZT no mostró un resultado significativo [50] .


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