sábado, 25 de noviembre de 2017

PARADIGMA ORTOMOLECULAR


PARADIGMA ORTOMOLECULAR
Antídoto efectivo contra las "enfermedades de la civilización", causadas por la típico dieta moderna (dieta genocida). Por: Lic. Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

La incidencia de las enfermedades vinculadas a un mal estado de nutrición tanto por exceso como por defecto, así como a las necesidades nutricionales especiales e individuales insatisfechas y la consecuente morbilidad, senilidad y mortalidad prematuras que originan, han tenido un crecimiento explosivo a través del siglo XX, fenómeno que se ha ido acelerado y agravando a partir de los primeros años del siglo XXI, amenazando hoy, con desbordar la capacidad de los sistemas sanitarios, la viabilidad de las sociedades y de la económica de los estados.

La “típica dieta moderna” creada en los países industrializados por los lobbies y las corporaciones de la industria química y agroalimentaria, e impuesta por estos a los países en vías de desarrollo, caracterizada por estar compuesta de “alimentos naturales” pero de escaso valor nutritivo y “alimentos artificiales”, con un mínimo o nulo valor nutritivo, ha sido señalada por muchos expertos, como la causa principal (en interacción con otras causas) de las “enfermedades de la civilización”: obesidad, diabetes, cardiopatías, diversos tipos de cáncer, insuficiencia renal crónica, insuficiencia hepática, artritis, y una numerosa lista de otros malestares, trastornos crónicodegenerativos, enfermedades y malformaciones congénitas y también de enfermedades infecciosas, que de manera creciente y epidémica sufren las poblaciones del mundo occidentalizado.

Los alimentos industrializados, son ahora  “comestibles artificiales”, hechos con “nutrientes” desvitalizados y biológicamente inactivos, refinados, purificados, concentrados, y utilizados en cantidades y proporciones desequilibradas, ajenas y muy distintas a las existentes en la naturaleza; y aderezados con una numerosa variedad de aditivos químicos de origen sintético, cuya finalidad es engañar a los sentidos humanos, y hacerles creer que es un “alimento”, algo que en verdad no lo es. Este procedimiento implementado por las corporaciones industriales y comerciales, constituye un fraude nutricional, cuyas consecuencias son enfermedad, senilidad, morbilidad, discapacidad, sufrimiento, disminución de la calidad y de la expectativa de vida, y finalmente muerte prematura. El progresivo empobrecimiento nutritivo de nuestros alimentos, junto a la invención de los “alimentos artificiales”, y al cúmulo de sustancias sintéticas ajenas a la naturaleza, ha causado más enfermedad, morbilidad y muerte prematura, que todas las demás causas juntas (como guerras, genocidios de origen religioso o político, asesinatos y accidentes).

El sistema mercantilista imperante, controlado por los monopolios y oligopolios de la industria química, agroalimentaria y medios masivos de publicidad y de comunicación, ha impuesto a todo el mundo, junto a su “prototípica dieta moderna” (dieta genocida), un entorno ambiental y alimentario obesogénico, diabetogénico, y en general, patogénico.

Dicho de otra manera, los alimentos que componen la “típica dieta moderna” son molecularmente incorrectos, y producen en el cuerpo humano, un desorden bioquímico y metabólico, que convierte al microambiente molecular que roda a las células (terreno biológico), en un microambiente hostil a la salud y a la vida, molecularmente incorrecto, generador de problemas de inadaptación, involución y degeneración física y mental.

En contrapartida, eminentes y visionarios investigadores independientes, ajenos al sistema dominante, han ido creando, un paradigma que se basa en la premisa de que “la salud es el estado natural del ser humano”, y en la capacidad de regeneración y autocuración de nuestras células, mecanismos que dependen del abastecimiento continuo y adecuado de la materia prima correcta (nutrientes y micronutrientes presentes en su forma biológicamente activa, en cantidades y proporciones correctas.  Si a nuestras células se les suministran las biomoléculas correctas, biológicamente activas, en las cantidades y proporciones necesarias, se puede entonces invertir el proceso degenerativo, y con ello mantener la salud, así como prevenir y sanar las “enfermedades de la civilización”.

El paradigma ortomolecular, constituye una estrategia profiláctica y terapéutica que comprende fundamentalmente, una dieta saludable molecularmente correcta, junto a tratamientos de complementos nutritivos diseñados de acuerdo a la individualidad bioquímica, para cada caso específico.

Para este propósito, el terapeuta ortomolecular (ya sea médico, psiquiatra, nutricionista o naturópata), deberá preparase profesionalmente con los conocimientos adecuados, así como con una amplia experiencia y pericia clínica de observación y diagnóstico para con sus pacientes, así como una habilidad para la prescripción dietética y de complementos de micronutrientes, nutrientes accesorios, fitoquímicos, enzimas, coenzimas, fibras naturales, probióticos y algunas plantas medicinales de efectividad científicamente comprobada.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Día Mundial de la Diabetes 2017, situación paradójica


Día Mundial de la Diabetes 2017, situación paradójica
Tema: Las Mujeres y la Diabetes.
Lema: Nuestro de derecho a un futuro saludable.
Por Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña.
El pasado 14 de noviembre, como todos los años, se celebró el Día Mundial de la Diabetes. En esta ocasión el tema fue “Las Mujeres y la Diabetes”, y el lema “Nuestro de derecho a un futuro saludable”. La campaña es liderada por la Federación Internacional de la Diabetes con el propósito de instruir y concientizar a las mujeres, para prevenir y tratar adecuadamente esta enfermedad metabólica. 


¿Cómo se celebra?
La comunidad internacional de la diabetes, que incluye a las asociaciones miembros de la Federación Internacional de Diabetes, las organizaciones de la diabetes, ONG, departamentos y ministerios sanitarios y empresas del ramo, desarrollan una amplia variedad de actividades, dirigidas a diversos grupos. Algunas de las actividades organizadas cada año son:

·      Programas de radio y televisión
·      Actividades deportivas
·      Proyecciones gratuitas sobre la diabetes y sus complicaciones
·      Encuentros informativos públicos
·      Campañas de carteles y folletos
·      Exposiciones y talleres sobre la diabetes
·      Ruedas de prensa
·      Artículos en periódicos y revistas
·      Actividades para niños y adolescentes
·      Iluminación de monumentos
·      Círculos azules humanos
·      Marchas
·      Carreras
·      Carreras de bicicleta

Pero respecto a este tema de candente actualidad cabe hacer algunos análisis y observaciones.

Desde 1991 se celebra el 14 de noviembre de cada año el Día Mundial de la Diabetes. Su finalidad ha sido “crear conciencia sobre ésta condición de salud”. Desde entonces cada año se emprenden campañas informativas y educativas con el propósito de crear conciencia sobre las medidas que pueden ayudar a prevenir la enfermedad o a mejorar la salud de los diabéticos. Cada año se gastan presupuestos millonarios por parte de las organizaciones internacionales de salud como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Asamblea Mundial de la Salud, y por parte de los ministerios de salud de la mayoría de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con la finalidad de abatir la epidémica incidencia de diabetes que azota a todo el mundo.

Pero con el tiempo se ha suscitado la siguiente situación paradójica:

Hace 100 años, en 1917, existía un panorama desolador, se sabia muy poco respecto a esta enfermedad, por lo que la diabetes era muy temida, pues se conocían sus síntomas, las cuales son cansancio, sed constante, fatiga, orina abundante, languidez y la muerte, pero no se contaba con los conocimientos apropiados para prevenirla, diagnosticarla y tratarla adecuadamente. Los investigadores intentaron  infructuosamente durante muchos años contar con tratamientos eficaces, sin conseguir obtenerlos. No obstante, en ese tiempo la prevalencia, morbilidad y mortalidad por esta enfermedad era muy baja en comparación de las cifras actuales.

1922 fue un parteaguas pues hubo un avance importante y fundamental: dos investigadores identificaron y pudieron asilar la hormona insulina, sustancia clave implicada en esta enfermedad, por lo que ganaron el Premio Nobel de medicina. Pero dese ese entonces, la prevalencia mundial de diabetes fue creciendo cada año.

En 2017, 100 años después, el 14 de noviembre, la diabetes es una de las enfermedades mejor conocidas y mejor estudiadas; se conoce con precisión su origen y se sabe por qué el páncreas no funciona o funciona deficientemente, se sabe que la diabetes se desarrolla en varias etapas y que desde antes de que pueda ser diagnosticada se presentan varios síntomas que pueden predecir su desencadenamiento. So conoce que progresivamente se va desarrollando resistencia a la insulina, hiperinsulinemia (hiperactividad pancreática), diversas complicaciones, hasta que las concentraciones de glucosa en la sangre se elevan por enzima de los 125 mg. por decilitro. Se sabe cuáles son los hábitos que desencadenan esta enfermedad; se pueden medir las cifras de azúcar en la sangre en solo unos segundos. Se cuenta con recursos terapéuticos como la insulina y diversos medicamentos hipoglucemiantes alopáticos.

Las organizaciones internacionales de salud como OMS, la OPS y la Federación Internacional de Diabetes, en Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en México la Secretaría de Salud y la Federación Mexicana de Diabetes A. C., y muchas otras organizaciones en México y en todo el mundo, realizan foros, conferencias, simposios, congresos, paneles, etcétera; miles de publicaciones científicas llenan revistas médicas en todo el mundo. Cientos de libros sobre este tema, se encuentran disponibles en los anaqueles de las librerías y de bibliotecas, y millones de panfletos se reparten en todo el mundo.

Existen numerosos proyectos preventivos en todo el mundo, por ejemplo el de la Ciudad de México, en donde su Asamblea Legislativa aprobó en 2013 una Ley de Diabetes que incluye lo que denominaron “cartilla metabólica”, semejante a la cartilla de vacunación. Esta debe llenarla la madre antes de que entre su hijo a la escuela primaria, y si en ella se registra que el niño tiene sobrepeso, obesidad o glucosa elevada, debe iniciar un programa de educación individualizado y evitar el riesgo de diabetes.

Sin embargo, no obstante a tantos recursos y esfuerzos disponibles, la prevalencia de diabetes ha seguido incrementándose año con año de manera alarmante. El 14 de noviembre del 2017, al celebrar el Día mundial de la Diabetes, se informa que la diabetes se encuentra descontrolada y que mata a millones de seres humanos en todo el mundo. En México se afirma que “La diabetes mata a más mexicanos que el Narco y la delincuencia organizada”. Ahora la prevalencia, la morbilidad y la mortalidad se ha incrementado a niveles pandémicos en todo el mundo.

En un informe de la OMS publicado en el año 2014, se informó que hasta ese momento en todo el mundo, más de 346 millones de personas padecían diabetes y cada que año morían por esta enfermedad alrededor de tres millones 400 mil. Casi la mitad de estas muertes prematuras se producían en personas menores de 70 años, entra las cuales, el 55 por ciento eran mujeres.

Se informó que en los mexicanos tanto en los que residen dentro de su país, como en los que residen en el exterior, existe una fuerte una predisposición genética para adquirir esta enfermedad. Y que en consecuencia, entre los mexicanos, la diabetes era ya la primera causa de muerte con más de 75 mil defunciones por año.

Se calculó que de seguir esta tendencia, en el año 2050 entre un 90 a 95 % de todas las personas de todas las poblaciones del mundo, tendrán sobrepeso u obesidad y entre un 50 a un 75 % de la gente de todas las poblaciones del mundo estarán enfermos de diabetes.


En una nota de prensa a propósito del Día Mundial de la Diabetes el 14 de noviembre del 2017, la OMS confirmó su informe del 2014 publicando los siguientes datos y datos y cifras:
El número de personas con diabetes ha aumentado de 108 millones en 1980 a 422 millones en 2014.
La prevalencia mundial de la diabetes* en adultos (mayores de 18 años) ha aumentado del 4,7% en 1980 al 8,5% en 2014.
La prevalencia de la diabetes ha aumentado con mayor rapidez en los países de ingresos medianos y bajos.
La diabetes es una importante causa de ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y amputación de los miembros inferiores.
Se estima que en 2015 la diabetes fue la causa directa de 1,6 millones de muertes. Otros 2,2 millones de muertes fueron atribuibles a la hiperglucemia en 2012.**
Aproximadamente la mitad de las muertes atribuibles a la hiperglucemia tienen lugar antes de los 70 años de edad. Según proyecciones de la OMS, la diabetes será la séptima causa de mortalidad en 2030.
La dieta saludable, la actividad física regular, el mantenimiento de un peso corporal normal y la evitación del consumo de tabaco previenen la diabetes de tipo 2 o retrasan su aparición.
Se puede tratar la diabetes y evitar o retrasar sus consecuencias con dieta, actividad física, medicación y exámenes periódicos para detectar y tratar sus complicaciones.

¿Que es lo que está fallando?…

¿Los conocimientos sobre esta enfermedad?
No porque como ya lo comenté la diabetes es ahora una de las enfermedades mejor conocida y más estudiada. Se conoce con precisión sus causas metabólicas, hormonales y los mecanismos que la desencadenan.

¿Los métodos de diagnóstico?
No, porque ahora se cuenta con numerosos métodos de diagnóstico: análisis de laboratorio que miden no solo la glucosa en la sangre, sino diversos marcadores biológicos como la hemoglobina glicosilada que sirve no solo para diagnosticar diabetes, sino para establecer cuando una persona sin ser todavía diabética, sufre de un estado prediabético.

¿La prevención?
Se invierten millones de dólares en “prevención”. Se implementan numerosos programas “preventivos en todo el mundo, también en México.

¿Los recursos terapéuticos?
Como mencioné, se cuenta un arsenal de medicamentos entre ellos, la insulina y medicamentos hipoglucemiantes como la Metformina.

Ante este panorama desolador, sobre este incontrolable y grave trastorno metabólico que no se ha podido abatir a pesar de los cuantiosos recursos financieros, científicos, sanitarios y educativos, hay investigadores que han decidido culpar a nuestros genes. Afirman que habiendo encontrado variaciones genéticas que hacen que algunas poblaciones se hagan más obesas y diabéticas. Dicen que poblaciones como la mexicana tienen una predisposición genética que los condena a engordar y a enfermar de diabetes. De manera que habría un determinismo genético, una especie de maldición genética que condena a engordar, a enfermar de diabetes y a morir prematuramente a individuos de ciertas razas.

Y ciertamente, se sabe que existen variaciones genéticas que predisponen a ciertas razas, familias o individuos a padecer diversas enfermedades.

Pero si eso fuera cierto, habría que preguntarles a esos investigadores ¿porqué en las generaciones anteriores, de 100 años hacia atrás, la incidencia de obesidad y de diabetes era mínima en comparación de hoy?

La misma ciencia nos advierte respecto a que poseer alguna predisposición genética no nos condena a padecer inevitablemente alguna enfermedad; que los genes tienen la predisposición pero que se requiere de factores desencadenantes para precipitar la enfermedad.

Desde luego en nuestros genes está escrita la posibilidad de engordar o de enfermar de diabetes, pero tiene que haber un factor que desencadene y dispare los mecanismos genéticos y metabólicos que nos conducen a enfermar.

Si consideramos que tenemos los mismos genes de nuestros antepasados próximos y observamos que 100 años atrás la prevalencia de esta enfermedad era mínima, y luego se produce un crecimiento repentino y acelerado de la incidencia de diabetes durante los últimos 100 años, tenemos que aceptar que algo sucedió que precipitó este fenómeno epidemiológico. Debemos entonces analizar que es lo que sucedido durante la última centuria, identificar cuales son esos factores desencadenantes presentes en la civilización moderna, que cambiaron no a nuestros genes (pues estos son los mismos), sino que forzó a nuestros genes a modificar su comportamiento, a cambiar su expresión.

¿Que es lo que ha cambiado en los últimos 100 años?
Nuestros genes no han cambiado, se sabe que tienen que pasar millones de años para que el bagaje genético y su información fundamental cambie.

Lo que si ha cambiado drásticamente durante los últimos 100 años, es nuestra alimentación y nuestro estilo de vida, y con ello no se han modificado nuestros genes, pero si su comportamiento, fenómeno que se conoce como efecto epigenético, por el cual, los genes modifican su expresión, la activación o desactivación de genes específicos que se traduce en la modificación de enzimas, proteínas, hormonas y una diversidad de otras sustancias que afectan la comunicación y la química de las células

Por lo dicho, se puede culpar a la alimentación moderna y responsabilidad a las grandes corporaciones industriales y comerciales productoras y distribuidoras de los “productos alimenticios” que producen y distribuyen y que no cumplen con los requisitos mínimos para mantener la salud.

Tienen su parte de responsabilidad los políticos y los funcionarios públicos vinculados a las grandes corporaciones industriales y comerciales.

No deja de estar vinculada a esta responsabilidad la industria médico-farmacéutica, cuyo propósito principal no es fomentar la salud y curar las enfermedades sino vender sus servicios y productos, que no curan ni mejoran la salud, pero que mantienen a la gente enferma y dependiente.

A muchas corporaciones agroalimentarias, médicas y farmacéuticas, no les conviene contribuir a conservar la salud de la gente, lo que les conviene es que haya muchos enfermos consumidores de sus productos y servicios. Les conviene que sigan enfermos para que continúen produciendo enormes ganancias para los accionistas propietarios de las empresas, que se ocultan detrás de sociedades anónimas.

Es por eso que las corporaciones dominantes que tras bambalinas y por medio de fundaciones y fideicomisos suyos, controlan la formación profesional en las universidades con la finalidad de enseñar a los nuevos profesionales de la salud a prescribir sus productos y no a mantener sana a la gente.

Referencias
1 Projections of global mortality and burden of disease from 2002 to 2030.
Mathers CD, Loncar D. PLoS Med, 2006, 3(11):e442.
3 Causes of vision loss worldwide, 1990-2010: a systematic analysis.
Bourne RR, Stevens GA, White RA, Smith JL, Flaxman SR, Price H et al. Lancet Global Health 2013;1:e339-e349
4 2014 USRDS annual data report: Epidemiology of kidney disease in the United States.
United States Renal Data System. National Institutes of Health, National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, Bethesda, MD, 2014:188–210.

*Definición de la diabetes utilizada en las estimaciones: paciente con glucemia en ayunas ≥ 7,0 mmol/l o medicado, o con antecedentes de diagnóstico de diabetes.
** La hiperglucemia se define como una distribución poblacional de la glucemia plasmática en ayunas que es superior a la distribución que teóricamente debería minimizar los riesgos para la salud, de acuerdo con los estudios epidemiológicos. La hiperglucemia es un concepto estadístico y no una categoría clínica ni diagnóstica.

Informe mundial sobre la diabetes
 Autores: Organización Mundial de la Salud
Fecha de publicación: Abril de 2016
Idiomas: Árabe, chino, español, francés, inglés, ruso

Presentación
La diabetes es una grave enfermedad crónica que se desencadena cuando el páncreas no produce suficiente insulina (una hormona que regula el nivel de azúcar, o glucosa, en la sangre), o cuando el organismo no puede utilizar con eficacia la insulina que produce.
Según las estimaciones, 422 millones de adultos en todo el mundo tenían diabetes en 2014, frente a los 108 millones de 1980. La prevalencia mundial (normalizada por edades) de la diabetes casi se ha duplicado desde ese año, pues ha pasado del 4,7% al 8,5% en la población adulta.
Este primer Informe mundial sobre la diabetes publicado por la OMS pone de relieve la enorme escala del problema, así como el potencial para invertir las tendencias actuales. Los países pueden adoptar una serie de medidas, en consonancia con los objetivos del Plan de acción mundial de la OMS sobre las ENT 2013-2020, para reducir las consecuencias de la diabetes.

Véase también

lunes, 2 de octubre de 2017

Premio Nobel a desabrimientos sobre el Reloj Biológico


Premio Nobel a desabrimientos sobre el Reloj Biológico
Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Diabetes, depresión, trastornos neurodegenerativas y algunos cánceres son algunas de las enfermedades que se han relacionado con el reloj biológico.
El Premio Nobel de Medicina ha sido otorgado a los estadounidenses Jeffrey Hall, Michael Rosbash y Michael Young por sus descubrimientos sobre el reloj biológico y los ritmos circadianos.
El descubrimiento y la descripción de los mecanismos del reloj biológico que regula el funcionamiento del cuerpo humano y otros organismos ganó el premio Nobel de Medicina 2017, según lo anunciado por la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo. Los estadounidenses Jeffrey Hall, Michael Rosbash y Michael Young compartieron el máximo galardón por haber desentrañado “los mecanismos moleculares que controlan los ritmos circadianos”.

Sus descubrimientos explican cómo los seres vivos, plantas, animales y humanos adaptan su ritmo biológico para sincronizarlo con las revoluciones de la Tierra, explicó la Asamblea Nobel en su comunicado oficial. Nuestro reloj interno… regula funciones críticas como el comportamiento, los niveles de hormonas, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo, se agregó en el mencionado comunicado.

Los desajustes crónicos entre nuestro estilo de vida y el ritmo de nuestro reloj interno se ha asociado a un aumento del riesgo de diversas enfermedades, añadió la Asamblea Nobel. Entre ellas se citan el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas y los trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2. Asimismo se menciona que las disfunciones del reloj biológico se han relacionado con los trastornos del sueño, la depresión, el trastorno bipolar, la función cognitiva y la formación de recuerdos.

Jeffrey Hall, Michael Rosbash y Michael Young obtuvieron el galardón por sus descubrimientos sobre los mecanismos que controlan los ritmos circadianos.

Los tres premiados descubrieron cómo funciona el reloj biológico en experimentos con moscas del vinagre; pero posteriormente se demostró que el cuerpo humano se regula con el mismo mecanismo.
Trabajando juntos en la Universidad Brandeis de Boston, Jeffrey Hall y Michael Rosbash identificaron en 1984 un gen llamado period que regula los ritmos circadianos de las moscas; gen que también fue identificado de manera independiente por Michael Young en la Universidad Rockefeller de Nueva York.

En experimentos posteriores, Hall y Rosbash aislaron la proteína PER, que es producida por el gen period. Sin embargo, faltaba aclarar de qué modo esta proteína sincroniza el ritmo biológico de las moscas con el ciclo de día y noche.

Basados en sus descubrimientos propusieron la hipótesis de que la proteína PER inhibe el gen period y que de este modo el gen period se autorregula. Según esta hipótesis, cuando el gen period está activo, produce la proteína PER la cual activa un mecanismo de autoinhibición. De este modo, el gen podría funcionar de manera cíclica.

Hall y Rosbash descubrieron que la proteína PER se acumula en el núcleo de las células durante la noche siguiendo un ciclo diario. Sin embargo, dicha proteína se produce en el citoplasma de las células y se ignoraba cómo llegaba al núcleo estando el rompecabezas incompleto.

Michael Young quien encontró la pieza faltante en 1994. Descubrió un segundo gen relacionado con el reloj biológico al que llamó timeless, identificando a la proteína TIM que dicho gen produce. Demostró que la proteína TIM se une a la proteína PER y que, cuando están juntas, pueden entrar en el núcleo de las células e inhibir el gen period.

La temperatura corporal, la tensión arterial o el nivel de alerta son algunas de las funciones del cuerpo humano que siguen un patrón circadiano.

En los años siguientes, Hall, Rosbash, Young y otros investigadores identificaron más moléculas involucradas en la regulación del ritmo biológico demostrando que el mecanismo identificado en moscas del vinagre es común a múltiples especies.

Se descubrió también cómo la luz solar contribuye a sincronizar el reloj biológico en el cuerpo humano y cómo la exposición a un exceso de luz a horas inapropiadas puede perturbar dicho reloj.

En el cuerpo humano existen múltiples funciones que siguen un ritmo circadiano sincronizado con el periodo de rotación de la Tierra. Es por eso por ejemplo, que
la temperatura corporal es mínima durante la madrugada y máxima durante la tarde; que el nivel de alerta se encuentra en su pico máximo durante la mañana y que la presión arterial llega a un máximo por la tarde, la somnolencia aumenta de manera transitoria a primera hora de la tarde, pero sueño profundo llega a su pico máximo por la noche.

Desde los primeros descubrimientos de los tres premiados, la biología circadiana se ha convertido en un campo de investigación extenso y dinámico, con múltiples implicaciones para la salud y el bienestar, enfatiza la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska. La biología circadiana se ha convertido en un campo de investigación amplio y dinámico con implicaciones para nuestra salud y nuestro bienestar, destaca la Asamblea Nobel.

Michael Rosbash (Kansas City, 1944) sigue estando afiliado a la Universidad Brandeis en Boston. Jeffrey Hall (Nueva York, 1945) se trasladó en el 2002 a la Universidad de Maine. Por su parte, Michael Young (Miami, 1949) sigue afiliado a la Universidad Rockefeller de Nueva York.

Nota: Ciclo circadiano procede de las palabras latinas circa (aproximadamente) y dies (día).

jueves, 14 de septiembre de 2017

Microbioma: su impacto en la salud física y mental (Parte 3)

Microbioma: su impacto en la salud física y mental (Parte 3)
Influencia del microbioma en el intestino, en el sistema inmunitario, neuroendócrino, en el cerebro y en la longevidad
Microbioma y trastornos mentales
Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

Microbioma y trastornos mentales
Mientras el mundo moderno se hunde en una epidemia de padecimientos neurológicos y mentales crónicos, investigaciones científicas de vanguardia realizadas en instituciones de prestigio de todo el mundo, han estado revelando que en gran medida la salud del cerebro y su contraparte le enfermedad neurológica, están determinadas por lo que ocurre en nuestro tracto digestivo. Las más recientes investigaciones han confirmado que lo que ocurre en nuestro intestino determinará nuestro riesgo de padecer una serie de trastornos neurológicos y mentales.

Durante las últimas décadas se ha disparado en personas cada vez más jóvenes, incluso niños una creciente epidemia de enfermedades neurológicas como Parkinson, autismo, Alzheimer, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), migrañas, esclerosis múltiple (EM), demencia senil, esquizofrenia, bipolaridad; así como trastornos del estado de ánimo, como ansiedad, angustia, depresión, paranoia, nerviosismo y agresividad.

En las 10 naciones occidentales más ricas del mundo, la muerte por trastornos neurológicos (en gran medida por demencia) ha aumentado de manera importante durante las últimas 2 décadas. Un trabajo de investigación mostró que desde 1979, las muertes causadas por trastornos neurológicos, se incrementaron en un 66 % en hombres y 92 % en mujeres. Según palabras del autor de este estudio: “Estas estadísticas reflejan una realidad por la que debemos reconocer que existe una epidemia claramente influida por los cambios ambientales y sociales”.

Los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, los cuales pueden ser igual de incapacitantes que otros trastornos neurológicos, afectan a uno de cada cuatro adultos estadounidenses, más de un 26 % de la población padece algún problema mental diagnosticable.

Los trastornos de ansiedad afectan a más de 40 millones de personas tan solo en Estados Unidos y cerca de un 10 % de la población adulta de este país, padece algún trastorno del estado de ánimo. La depresión que afecta a una de cada 10 personas es en este momento una de las principales causas incapacitantes en todo el mundo y se diagnostican cada vez con mayor frecuencia.

Para el tratamiento de estos padecimientos, se prescriben medicamentos como la fluoxetina, la sertralina, escitalopram y otros, que solo sirven para tratar algunos síntomas y no las causas, las cuales suelen pasarse por alto.

Microbioma, intestino, cerebro, trastornos mentales, calidad y periodo de vida
En promedio, la gente que sufre trastornos mentales serios tales como trastorno bipolar y esquizofrenia, además de disminuir drásticamente su calidad de vida, viven 25 años menos que el resto de la población en general.

Actualmente, los investigadores y los profesionales de la salud no están entrenados para reconocer la influencia que el tracto digestivo ejerce sobre lo que ocurre en el cerebro. Por lo general se cree que “lo que ocurre en el intestino, se queda en el intestino”, postura desvinculada de los hallazgos científicos actuales.

Sin embardo, como producto de numerosas investigaciones se sabe actualmente, que el sistema digestivo se encuentra íntimamente conectado con el cerebro y que quizás el aspecto más importante que vincula los intestinos con el bienestar en general y con la salud mental, es la flora intestinal, esa biomasa de microorganismos que viven adentro de nosotros, especialmente las bacterias.

Psicobióticos
Se ha denominado psicobióticos a las bacterias que han mostrado el potencial para mejorar la salud mental. Se ha demostrado que algunos microorganismos pueden utilizrse para tratar diferentes trastornos mentales. Pero los científicos advierten que esta es una área de estudio aun muy incipiente, porque escasean ensayos con humanos, por lo que es recomendable continuar investigado.

Ahora se sabe ahora que tener un microbioma disfuncional (o disbiosis), podría ser la causa de padecer desde jaquecas, ansiedad e incapacidad para concentrarnos mentalmente, hasta algunos padecimientos graves; y por otra parte, aunque muchos aspectos y factores afectan a nuestro microbioma y como consecuencia a nuestro cerebro, el más importante es nutrir adecuadamente a nuestro microbioma, para que sea saludable y tener por lo tanto una buena salud mental.

En este momento, se cuenta con importantes experiencias con las que se han obtenido mejorías significativas con modificaciones alimenticias, así como con diversas técnicas enfocadas a restablecer las salud del microbioma, especialmente la restauración de la flora intestinal.

Entre los trastornos en los que se ha podido lograr mejorías con una restauración del microbioma se encuentran los siguientes:

·      TDAH: Déficit de Atención e Hiperactividad
·      Asma
·      Autismo
·      Alergias e intolerancias a diversos alimentos
·      Fatiga crónica
·      Trastornos del estado de animo, incluyendo depresión y ansiedad
·      Diabetes y adicción a los carbohidratos
·      Sobre peso y obesidad, así como dificultades para bajar de peso
·      Déficit de memoria
·      Déficit de concentración mental
·      Resfriados, gripes e infecciones frecuentes
·      Trastornos intestinales incluyendo celiaquía síndrome de intestino irritable, enfermedad de Crohn
·      Estreñimiento crónico o diarrea
·      Insomnio
·      Inflamación de las articulaciones y artritis dolorosa
·      Hipertensión
·      Ateroesclerosis y Arterioesclerosis
·      Candidiasis e infecciones por otras levaduras
·      Trastornos de la piel como acné y eccema
·      Mal aliento, enfermedad periodontal y problemas dentales
·      Síndrome de Tourette
·      Trastornos menstruales y menopaúsicos intensos
·      Y otros…

Somos lo que comemos
Hoy en día sabemos que cualquier persona tiene la capacidad de mejorar su salud mediante una dieta saludable. Lo novedoso, es lo que solo recientemente empezamos a conocer y a entender: La salud depende de una manera importante del estado de ese conjunto de microbios que habitan en nosotros (del microbioma) y en especial de los pobladores de nuestro sistema digestivo y a su vez, el estado del microbioma y de la microbiota depende de diversos factores, pero principalmente de lo que comemos. Así es que de tal manera, cualquier persona puede cambiar el estado de su microbioma con elecciones alimenticias adecuadas, utilizando la información actualmente disponible.

Recientemente el Dr. Elessio Fasano, profesor de la facultad de Medicina de Harvard y jefe de la División de Gastroenterología Pediátrica y Nutrición del Hospital General de Massachusetts, reconocido líder de opinión en el campo de la ciencia del microbioma afirmó que sin lugar a dudas “el factor más significativo en relación a la salud y la diversidad del microbioma es la alimentación. Aquello que diariamente nos llevamos a la boca, representa el mayor desafío ambiental para nuestro genoma y para nuestro microbioma”. La noción de que “la comida importa” es fundamental.

Microbioma, inflamación, radicales libres y degeneración cerebral
Los mecanismos clave en la degeneración cerebral son la inflamación crónica y la acción de los radicales libres, estos últimos derivados de la inflamación, pero estos dos mecanismos son fuertemente influidos por la salud intestinal, en especial por el microbioma. De hecho, la flora intestinal, tiene mucho que ver con la inflamación y con la capacidad para combatir a los radicales libres.

La inflamación crónica y el daño causado por los radicales libres, son dos mecanismo patológicos considerados como centrales en el campo de la neurociencia actual, sin embargo, no existe ningún protocolo farmacéutico capaz de igualar los beneficios de un régimen alimenticio enfocado en mejorar las bacterias intestinales.

Por fortuna, afirma el Dr. David Perlmutter, “la comunidad de microbios del intestino, es maravillosamente capaz de rehabilitarse” y añade: cambiar el ecosistema interno de nuestro cuerpo para fomentar el tipo de microbios adecuados puede ayudarnos a cuidar apropiadamente de nuestro cerebro. Este régimen altamente práctico y efectivo, incluye seis elementos esenciales: prebióticos, probióticos, alimentos fermentados, alimentos bajos en carbohidratos, alimentos libres de gluten y grasas saludables.

Bacterias
Los microorganismos denominados bacterias, pueden sobrevivir en diversas condiciones, algunas muy adversas, unas a temperaturas que harían hervir la sangre, otras a temperaturas gélidas, otras más son capaces de soportar niveles de radiaciones que matarían a muchos seres vivos. Su alimento puede ser cualquier cosa, pueden alimentarse de azúcar, de almidón, de luz solar, de azufre o de otras sustancias. Las bacterias fueron las formas de vida que poblaron por primera vez la tierra y es posible que sean las últimas en desaparecer, porque ningún ser vivo puede  existir sin ellas.

Por otra parte, algunas bacterias pueden ser nocivas y causar enfermedades, incluso la muerte; pero otras pueden ayudar a nuestro cuerpo realizar nuestros latidos cardiacos, las exhalaciones, las conexiones neuronales y en si a mantener la vida. Muchas bacterias no solo coexisten con nosotros revistiendo nuestro interior y nuestro exterior, sino que ayudan a nuestro cuerpo a realizar una cantidad inimaginable de funciones necesarias para la supervivencia.

Microbios intestinales
Los expertos estiman que por lo menos unas 10 mil especies distintas de microbios habitan en los intestinos humanos, aunque algunos afirman que esa cifra puede superar las 35 mil especies. Y como ya dijimos, la mayoría de estas especies microbianas son bacterias, aunque en una mucho menor proporción coexisten en esa masa de microbios diversas levaduras, virus, protozoarios y parásitos. Las bacterias sin embargo, son las principales implicadas en participar y colaborar con las funciones digestivas, metabólicas, inmunológicas, defensivas y sobre todo neurológicas.

En conjunto, las bacterias contenidas en los intestinos pesan entre 1.3 y 1.8 kilogramos, más o menos el mismo peso de nuestro cerebro, y de hecho, las bacterias representan la mitad del peso del contenido que se desecha en la heces fecales.

Aunque todo profesional de la salud sabe todo acerca del proceso digestivo y de asimilación, poco se sabia hasta ahora del autentico valor del ecosistema que vive en nuestro tracto digestivo y que básicamente dirige todos los sistemas corporales, como tampoco se sabia del impacto que el ADN de las bacterias intestinales tiene sobre la salud. Siendo así que nuestro microbioma ejerce una función tan vial e importante para la salud como el corazón, los pulmones, el hígado y el cerebro.

Los hallazgos científicos recientes muestran que la flora intestinal realiza las siguientes funciones:

  • Colabora en la digestión y la absorción de los nutrientes.
  • Crea una barrera física contra potenciales invasores como bacterias, virus y parásitos patógenos. Algunas especies de bacterias tienen filamentos que parecen cabello y que ayudan a moverse; pero más aun, se ha demostrado que los flagelos de las bacterias pueden frenar el avance de un letal rotavirus estomacal.
  • Actúa como máquina desintoxicante. Los microbios intestinales intervienen en la prevención de infecciones y fungen como línea de defensa frente a muchas toxinas que logran llegar a los intestinos. De hecho, dado que la flora intestinal neutraliza una buena parte de las toxinas presentes en los alimentos, podría considerarse como un segundo hígado.
  • Influye enormemente en la respuesta del sistema inmune. Contrario a lo que podría pensarse, los intestinos son el órgano más grande del sistema inmune. Así mismo, las bacterias educan y apoyan al sistema inmune al controlar ciertas células inmunitarias y prevenir la autoinmunidad.
  • Producen y liberan enzimas y sustancias importantes que intervienen en los procesos biológicos, así como sustancias químicas benéficas para el cerebro incluyendo vitaminas y neurotransmisores.
  • Ayuda a manejar el estrés gracias al efecto que tiene la flora intestinal en el sistema endócrino.
  • Incluyen en la calidad y cantidad del sueño y del descanso.
  • Ayuda a controlar las respuestas inflamatoria del cuerpo, las cuales a su vez, intervienen en el riesgo de desarrollar casi cualquier enfermedad crónicodegenarativa.
  • Interviene en el riesgo de desarrollar trastornos cerebrales, enfermedades mentales, cáncer de mama, asma, alergias alimenticias, trastornos metabólicos como diabetes y obesidad, enfermedades autoinmunes, y muchos otros diversos problemas de salud.

Algunas bacterias son residentes más o menos permanentes, formando colonias de larga duración. Pero aunque otras solo están de paso, también producen efectos benéficos e  importantes en la salud. Las bacterias pasajeras viajan por el tracto digestivo y dependiendo de su especie y características únicas, influyen de diversas maneras en la salud general del cuerpo. Sin embargo, en lugar de asentarse de forma permanente, establecen colonias pequeñas de corta duración, antes de ser excretadas o morir. Durante esa breve residencia en el intestino realizan un gran número de tareas necesarias, y algunas de las sustancias que secretan son fundamentales para la salud y el bienestar de las bacterias permanentes y a su vez, de la nuestra.

Intestino, microbioma y nervio vago
Los investigadores recientemente han empezado a descubrir y a entender la relación directa, proporcional y bidireccional existente entre el intestino y el cerebro. Así como el cerebro envía señales que producen sensaciones en el intestino, el tracto digestivo puede trasmitir su estado de tranquilidad o de alarma a través del sistema nervioso al cerebro.

El nervio vago (el más largo de los 12 nervios craneales) es el canal primario de trasmisión de información entre los cientos de millones de neuronas del sistema nervioso entérico (que controla el aparato digestivo) y el sistema nervioso central. También conocido como el decimo nervio craneal, el nervio vago se extiende desde el bulbo raquídeo hasta el abdomen y dirige diversos procesos corporales que no controlamos de manera consciente, tales como el mantenimiento del ritmo cardiaco y la digestión. Pues ahora se sabe que las bacterias que habitan en el intestino afectan directamente el estimulo y funcionamiento de las células que componen el nervio vago. De hecho, algunos microorganismos intestinales pueden liberar ciertos mensajes químicos (al igual que las neuronas) los cuales se comunican con el cerebro en sus propios términos a través del nervio vago.

Un segundo cerebro
Cuando pensamos en el sistema nervioso, es probable que imaginemos al cerebro y a la médula espinal, pero es más que únicamente el sistema nervioso central. Es necesario tomar en cuenta el sistema nervioso entérico, el cual es intrínseco al tracto gastrointestinal. Los sistemas nerviosos central y entérico fueron creados a partir del mismo tejido durante el desarrollo embrionario y se encuentran íntimamente conectados a través del nervio vago por el sistema digestivo. De hecho, las neuronas presentes en el sistema digestivo son tan numerosas que muchos científicos empiezan a referirse a ellas como “un segundo cerebro”.

Modificaciones alimenticias para la depresión
Este segundo cerebro, no solo controla y regula los músculos, las células inmunes y las hormonas, sino que también produce una sustancia sumamente importante, la serotonina. Sorprende ahora saber que entre el 80 y 90 % de toda la serotonina del cuerpo, es producida por las neuronas intestinales. De hecho, el cerebro intestinal produce más serotonina que el cerebro que tenemos en el cráneo. Muchos neurólogos y psiquiatras empiezan a darse cuenta de que quizá esta es una razón por la cual los antidepresivos son menos eficaces para tratar la depresión, que las modificaciones alimenticias.

Investigaciones recientes revelan que nuestro segundo cerebro intestinal es capaz de actuar de forma independiente del cerebro craneal y controlar muchas funciones sin ayuda de este último.

Sistema Inmune e inflamación
Aunque otros órganos y sistemas intervienen, es el sistema inmune es el que controla principalmente la inflamación, sin embargo el microbioma regula y guía el sistema inmune y por lo tanto interviene también en la inflamación.

El tracto digestivo cuenta con su propio sistema inmune, denominado “tejido linfoide asociado al intestino” el cual representa entre un 70 y 80 % de todo el sistema inmune del cuerpo humano. Esto dice mucho de la importancia y vulnerabilidad de los intestinos. Si lo que ocurre en ellos no fuera tan importante y fundamental para la vida, la mayor parte del sistema inmune no tendría que estar ahí para protegerlo. La razón por la cual la mayor parte del sistema inmune esta desplegado en los intestinos, es sencilla: la pared intestinal es la frontera con el mundo exterior. Además de la piel, es ahí en donde el cuerpo tiene mayor probabilidad de encontrar materiales y organismos extraños y potencialmente letales.

Además, el sistema inmune del intestino se encuentra en constante comunicación con el resto de las células del sistema inmunológico de todo el cuerpo. Si halla alguna sustancia problemática en los intestinos, alerta al resto del sistema inmune del cuerpo.

Importancia de la pared intestinal
Una clave fundamental de la inmunidad es la importancia de conservar la integridad de la delicada pared intestinal, la cual tiene apenas una célula de grosor. Debe permanecer intacta mientras actúa como conductora de señales entre las bacterias intestinales y las células inmunitarias que se encuentran del otro lado. Las células del sistema inmune, reciben señales enviadas por las bacterias intestinales, las cuales vienen siendo la primera línea de defensa del cuerpo. A su vez, las bacterias intestinales ayudan a que el sistema inmune se mantenga en alerta, aunque no en estado permanente de defensa absoluta, pues lo monitorean y lo van “educando”. Esto permite que el sistema inmune intestinal, no reacciones de forma inapropiada a ciertos alimentos y desencadene respuestas autoinmunes.

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Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
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