miércoles, 27 de noviembre de 2019

Industria de comida "chatarra" opera como crimen organizado


ONG: Industria de comida "chatarra" opera como crimen organizado en México
EFE México13 mayo 2019
El director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), Juan Martín Pérea, habla durante una conferencia de prensa este lunes en Ciudad de México (México). EFE

La industria de la comida chatarra en México opera como un cartel del crimen organizado pues tiene control territorial, poder económico, participación de las autoridades y existe corrupción, afirmó este lunes un especialista.

Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), señaló que debido a ello se ha logrado que prolifere el ambiente obesogénico en las escuelas.

Este tipo de "comida se ha convertido en uno de los anclajes para que la industria alimentaria pueda ganar dinero", aseveró.

Dijo que, a su parecer, los niños en México se encuentran en un estado de alta vulnerabilidad debido que existe una dinámica cultural que los considera como objetos, lo cual "permite que se normalicen muchas cosas".

En ese sentido, Teresa Shamah, directora adjunta del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas del Instituto Nacional de Salud Pública, señaló que, de acuerdo con un estudio realizado por ellos hasta 2015, 51 % de las escuelas todavía vendían productos de comida chatarra.

Dijo que esto es un problema ya que estos alimentos otorgan cerca del 11 % de las calorías totales que un niño debe consumir diariamente.

Del mismo modo, señaló que, aunque muchos menores desayunan en casa, debido a la alta disponibilidad de alimentos considerados "chatarra" vuelven a desayunar en la escuela y pueden llegar a consumir, en promedio, hasta 400 calorías en el desayuno.
"Lo que daña a la salud debe estar fuera de las escuelas y de los entornos de los niños. Ellos son nuestro futuro", opinó.

La especialista aseveró que esto ha incidido en el aumento de las cifras de sobrepeso y/o obesidad pues se estima que 5,5 millones de niños mexicanos en edad escolar padecen alguna de ellas.

Señaló que de 2012 a 2016, este problema aumentó en casi 10 puntos porcentuales en zonas rurales y entre los principales factores se encuentra el sedentarismo, el estrés, los desórdenes del sueño y la alimentación.

Recordó que, aunque existe legislación respecto a la comida chatarra, el mayor problema que se tiene en México es que no se cumple, por lo que el mayor reto es primero hacer cumplir la ley y luego que se convierta en una política pública permanente.

Por su parte, Enrique Jacoby, exasesor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señaló que es urgente alejar este tipo de comida de las escuelas pues que eso es "como tener drogas al alcance de los niños".

Señaló que la industria de alimentos chatarra está peleada con los paladares de los niños desde la lactancia materna y "eso impacta para el resto de la vida".
Señaló que aunque es responsabilidad de los padres la educación en cuanto a la alimentación, el ambiente escolar es muy importante "por lo que hay que hacer un esfuerzo particular en esta área".

Ante este panorama, la organización El Poder del Consumidor y la Redim presentaron la campaña "Exijamos escuelas 100 % libres de comida chatarra", la cual tiene recomendaciones para crear escuelas saludables.

Entre ellas se busca incentivar el consumo de alimentos naturales y tradicionales, no vender alimentos ultraprocesados, ni refrescos y bebidas azucaradas y proveer agua de calidad para beber.

Además de crear un Comité de Establecimiento de Consumo Escolar y no permitir la publicidad de comida chatarra en las escuelas ni su venta dentro ni fuera de las mismas.

Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, destacó también la importancia de la participación activa de madres y padres de familia, comités y escolares en la vigilancia de la regulación.

Tomado de:  


jueves, 14 de noviembre de 2019

Testimonio a favor del libre acceso a los complementos alimenticios

Testimonio a favor del libre acceso a los complementos alimenticios ante el House Government Reform Committe  
Ofrecido por el congresista Peter DeFazio
El 21 de marzo de 2001

Señor Presidente, nos complace tener la oportunidad de intervenir para proteger a los consumidores frente a regulaciones legales que atentan contra la disponibilidad de complementos alimenticios.
La audiencia de hoy no es más que el último ejemplo del papel fundamental que usted ha desempeñado en esta importante cuestión.

Durante la última década, el pueblo estadounidense ha puesto de manifiesto que no desea que el Gobierno limite su acceso a los complementos alimenticios. En 1994, ante el deseo del pueblo estadounidense de lograr un mayor acceso a la verdad sobre las ventajas de los complementos alimenticios, el Congreso reaccionó ratificando el “Dietary Supplement Health and Education Act” de1984 (DSHEA), que liberalizaba las disposiciones legales relativas a los complementos alimenticios. En los despachos del Congreso se alcanzó una cifra récord de comentarios a favor del DSHEA.

A pesar del DSHEA, los funcionarios de la Food and Drug Administration (FDA/ Organismo estadounidense para el Control de Alimentos y Medicamentos) siguieron tratando de ocultar al pueblo estadounidense las ventajas de los complementos alimenticios. Sin embargo, en el caso Pearson contra Shalala, 154 F.3d 650 (DC Cir. 1999), el Tribunal de Apelación de los Estados Unidos ratificó el derecho de los consumidores a la libertad de palabra para saber en qué medida el uso de complementos alimenticios puede resultar útil para su salud, sin innecesarias injerencias de la FDA. La FDA se vio obligada a revisar sus regulaciones para cumplir con la sentencia del caso Pearson. No obstante, los miembros del Congreso tuvieron que intervenir varias veces para garantizar que la FDA respetaba la disposición judicial. Resulta evidente que el Congreso tendrá que seguir observando el comportamiento de la FDA en este ámbito.
La libertad de los consumidores para utilizar o incluso recibir información verídica sobre los complementos alimenticios podría verse amenazada por la participación de los Estados Unidos en la Comisión del Codex Alimentarius (Codex). El Codex Alimentarius forma parte de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (Consejo Mundial de la Alimentación) de las Naciones Unidas y del Programa de normativas sobre alimentos de la Organización Mundial de la Salud y trabaja basándose en la autorización que le concede el Sanitary Phytosanitary Agreement (acuerdo sobre la aplicación de medidas sanitarias y fitosanitarias) y el Technical Barriers to Trade Agreement (acuerdo sobre los obstáculos técnicos al comercio).
 
El Codex Alimentarius es el vehículo del que se sirve la Organización Mundial del Comercio (OMC) para “armonizar” (es decir, hacer coincidir) las legislaciones en materia de alimentos y seguridad de los países miembros de la OMC. En la actualidad, la Comisión del Codex Alimentarius elabora, con la participación del Organismo estadounidense para el Control de Alimentos y Medicamentos (FDA), una directiva sobre las regulaciones adecuadas en materia de complementos alimenticios. Nos preocupa que el resultado final de este proceso obligue a los Estados Unidos a adoptar para los complementos alimenticios las mismas regulaciones estrictas habituales en algunos países europeos como Alemania, donde un consumidor ni siquiera puede echar un vistazo a un frasco de estos productos sin el consentimiento de un farmacéutico. Con su participación en este proceso, la FDA ignora la voluntad del Congreso, expresada en el DSHEA y en la ley de modernización de la FDA de 1997, que prohibe claramente a la FDA participar en procesos de armonización, desdeñando así también la voluntad del pueblo americano.
 
Aún cuando la Comisión del Codex Alimentarius no tiene competencia alguna para obligar a los estadounidenses a adoptar unas regulaciones estrictas en materia de complementos alimenticios, nos preocupa que, en su calidad de miembro de la OMC, los Estados Unidos puedan verse obligados a adoptar las normas del Codex. Según un informe del Congressional Research Service (servicio de asistencia parlamentaria del Congreso de los Estados Unidos) de agosto de 1999 “como miembro de la OMC, los Estados Unidos se comprometen a comportarse de acuerdo con la normativa de esta organización multilateral. Los Estados Unidos están obligados legalmente a garantizar que sus leyes nacionales no entren en conflicto con la normativa de la OMC” (sic). Así, el Congreso podría tener la obligación legal de modificar una vez más las leyes y disposiciones estadounidenses para que concuerden con las normas de la OMC. 

En caso de que el Congreso rechazara la “armonización” de las leyes estadounidenses conforme a las estrictas directivas del Codex/OMC, se podría organizar una “comisión de arbitraje” para determinar si las prácticas comerciales de nuestro país resultan desleales, por la negativa a “armonizar” nuestra normativa con la del resto del mundo. Si se produjera un conflicto comercial de este tipo, la balanza se inclinaría a favor de los países que se atienen a los estándares del Codex, ya que las normas de la OMC parten de la suposición de que un país que adopta los estándares del Codex no establece obstáculos comerciales ilícitos. Por tanto, si el Congreso no armonizase nuestras leyes con las del resto de los países de la OMC, sería bastante probable que los Estados Unidos perdieran en un conflicto con un país que hubiera adoptado los estándares del Codex y sufrieran elevadas sanciones. Puede que la armonización tenga sus ventajas para las grandes empresas y los burócratas internacionales que controlan la OMC, pero resultaría catastrófica para los consumidores estadounidenses de complementos alimenticios. 

Para terminar queremos dar las gracias de nuevo al Presidente Burton por haber celebrado esta audiencia, por sus esfuerzos por proteger a los consumidores americanos de complementos alimenticios y por la oportunidad de expresar nuestra preocupación por la amenaza que el proceso entablado por la OMC y el Codex Alimentarius supone para los consumidores estadounidenses. Así mismo, queremos expresar nuestra esperanza en que el Congreso tratará de proteger a los consumidores estadounidenses frente a una excesiva regulación de los complementos alimenticios, ya sea impuesta por la FDA o a través de la puerta trasera de una organización internacional como la OMC.
 
Advertencia: esta página es un extracto de la página web del congresista de los Estados Unidos Peter DeFazio, cuarto distrito, Oregón.
http://www.house.gov/defazio/

lunes, 11 de noviembre de 2019

Errores, mentiras, mitos y falacias sobre nutrición y salud

Errores, mentiras, mitos y falacias sobre nutrición y salud
Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
La obesidad y la diabetes son una plaga que crece imparable junto con diversos efectos negativos sobre la salud. Las campañas y acciones para combatir el sobrepeso, la obesidad y la diabetes, que se han lanzado por todo el mundo han resultado infructuosas. Combatir el sobrepeso y prevenir la diabetes, se ha convertido en una pesadilla interminable y sin resultados. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿En qué nos estamos equivocando? 

Comida chatarra en un supermercado
En estos momentos, hasta para un experto en nutrición y dietética, es muy difícil distinguir entre las verdades y  los errores, las mentiras, los mitos y las falacias con que nos han bombardeado, durante más de 70 años. Y más cuando éstas son sostenidas y respaldadas por la medicina alópata y la nutriología convencional mediante la fuerza de su asociaciones y de su influencia en los ministerios de salud de los gobiernos, las organizaciones internaciones y los institutos de educación y las universidades.

Sofismas sin fundamento, sin pruebas científicas que los avalen, se elevan a un nivel de dogma de fe, que todo mundo debe creer y aceptar sin discutir, puesto que a quien no lo hace, se le ridiculiza, se le desacredita y en algunos casos hasta se le criminaliza.

Esas mentiras y errores que tanto daño han causado a la salud humana en un lapso de casi 100 años, han sido impuestos como verdades absolutas por los lobbies de la industria agroquímica, ganadera, de la industria de los alimentos industrializados elaborados con ingredientes refinados, de los alimentos chatarra; y de la industria médico hospitalaria cuyos principales accionistas son grandes y poderosas corporaciones anónimas financieras y bancarias, que extienden sus tentáculos de control en los órganos legislativos influyendo fuertemente en las decisiones de los gobiernos.

De estos errores, mentiras, mitos y falacias escribiré una serie de pequeños artículos con la finalidad de debatir, rebatir y desenmascarar su falsedad y evidenciar el daño que ocasionan a la salud de las poblaciones de todo el mundo. 
A continuación menciono de manera sintética, algunos de esos graves errores y luego en los escritos posteriores me extenderé debatiendo con argumentos, con evidencias científicas, datos epidemiológicos y estadísticos demostrando la falsedad de los dogmas imperantes (y digo que solo algunos, porque se necesitaría escribir varios libros para mencionarlos, describirlos  y debatirlos todos):

Caso sobre las causas de la obesidad. La obesidad y la diabetes son ocasionadas por la resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina causa hiperinsulinemia, incremento de peso, y diversas disfunciones metabólicas hasta desarrollar diabetes. Según esta teoría, la obesidad y la diabetes tienen un componente primordialmente genético que en combinación de una ingesta excesiva de calorías y grasas causan sobrepeso, obesidad, diabetes y las consecuentes complicaciones. Bajo esta perspectiva, la solución es reducir la la ingesta de calorías y de grasas e incrementar el gasto calórico con ejercicio. Según sus defensores, la epidemia de diabetes se ha incrementado porque la gente es irresponsable y no reduce sus calorías y porque es perezosa y no hace ejercicio. Esta errónea creencia ha producido una grave confusión y devastación en la salud humana durante los últimos 70 años.

Caso sobre los ácidos grasos trans. Los ácidos grasos trans son ácidos grasos poliinsaturados industrialmente hidrogenados (saturados) por lo que al erradicar de la alimentación los aceites sometidos a un proceso de hidrogenación se eliminan los peligrosos ácidos grasos trans. Esta falsa creencia ha conducido a declarar a lugares como New York, como ciudades libres de ácidos grasos trans. Lo cual es una falsedad que ha hecho creer al consumidor que se ha librado de los ácidos grasos trans y sus graves repercusiones en la salud, y hace que se sigan consumiendo, sin darse cuenta, deteriorando con ello gravemente su salud.

Caso sobre el jarabe de maíz ¿alto en fructosa. Durante los últimos 15 años ha habido en Estados Unidos una campaña para responsabilizar al jarabe de maíz “alto en fructosa” como la causa principal de la resistencia a la insulina, de la obesidad, de la diabetes y de otros problemas de salud. Liberando de esa responsabilidad al azúcar blanco (azúcar refinado de caña). En los últimos días esa campaña se ha acentuado en México, dirigida por la Cofepris, por la Procuraduría del Consumidos y algunas organizaciones sociales. Este error ha hecho creer a la gente que consumir azúcar blanca es más saludable o menos nocivo que el consumir miel de maíz “alta en fructosa”. Siendo ésta una trampa que hace que el consumidor siga consumiendo azúcar de caña, afectando gravemente su salud, engordando y enfermando.

Caso sobre la sal. Se ha responsabilizado al consumo de sal como una de las principales causas de hipertensión y de enfermedad cardiovascular. Eso ha dado pie a que en diversos países se prohíba colocar en las mesas de los restaurantes saleros para que solamente cuando el cliente lo solicite se le proporcione un salero. En México, esa medida se implantó hace unos 10 años con un resultado nulo, pues no ha disminuido la incidencia de hipertensión y de la enfermedad cardiovascular. Sin embargo se olvida que durante miles de años se ha utilizado la sal para conservar alimentos y para sazonarlos y que en ese lapso de tiempo la enfermedad cardiovascular era prácticamente desconocida, por que los casos eran casi inexistentes. Habría que explicar la diferencia entre la sal industrializada y refinada y la sal natural de mar o de minas de diversas regiones del mundo.

Caso sobre la leche y los lácteos. En los últimos años se han escrito innumerables artículos y libros, y se han impartido numerosas conferencias en congresos de salud y nutrición que responsabilizan al consumo de leche y de lácteos de diversos problemas de salud. Sin embargo se olvida, que en diversas regiones del mundo, en países árabes, europeos en la región del Cáucaso, se ha consumido leche y lácteos durante miles de años y durante la mayor parte de ese tiempo, la gente fue extremadamente sana. Ahora desde luego habría que explicar la diferencia entre la leche y los lácteos utilizados en esos países y regiones durante miles de años y la leche producida en Estados Unidos con los métodos modernos.

Caso sobre la carne roja. Durante cientos de miles de años hasta hace diez mil años que se transito del paleolítico el neolítico, el hombre fue nómada, recolector y cazador. Especialmente en la edad del hielo si el hombre no hubiera comida carne de caza no hubiera podido subsistir, evolucionar y llegar a ser lo que es hasta hoy. El hombre del paleolítico era más alto, más fuerte y más esbelto que el hombre del neolítico. Se sabe que comía tallos, raíces, huevos, algunas frutas, pescados y moluscos, pero principalmente carne de casa. Su promedio de vida era muy bajo, pero no por enfermedades, sino por la exposición a las inclemencias del tiempo, por accidentes durante la caza, y por muertes producidas en acciones belicosas con rivales. Pero quienes tenían la fortuna de sobrevivir a todo eso y alcanzar una edad avanzada, lo hacían con salud, con vitalidad y libres de enfermedades. Habría que analizar la diferencia entre la carne de caza de animales silvestres y salvajes y la carne de los animales criados y engordados con los métodos ganaderos modernos.

Sobre la publicidad de la comida chatarra. Según este planteamiento, la publicidad de la comida chatarra, sobre todo dirigida a los niños es lo que engorda y enferma a la gente. Por lo tanto, la solución es prohibir la publicidad de la comida chatarra, principalmente la dirigida a los niños y en las horas estelares. Esta medida evitaría que la gente comida comida refinada y tóxica. Sin embargo, obviamente no es la publicad lo que engorda y enferma, sino la comida falsa elaborada con ingredientes refinados y aditivos tóxicos. Pero los gobiernos tanto los neoliberales (mercantilistas o defensores del capitalismo salvaje) como los “progresistas” (neosocialistas y populistas que se dicen entineoliberales) solo abordan tímidamente la problemática de la producción de comida chatarra, porque no se atreven a afectar los poderosos intereses de la industria alimentaria.

Sobre las etiquetas de los alimentos. Este planeamiento se ha enfocado a forzar a la industria alimentaria a modificar las etiquetas de los alimentos advirtiendo al consumir sobre los altos contenidos de calorías, de azúcar, de grasas y de sal. Hace algunos días en México se aprobó una nueva ley que obliga a los industriales de los alimentos a etiquetar sus productos con dichas advertencias, lo cual de anuncio con bombos y platillos por parte de la organización “El Poder del Consumidor” y de algunos legisladores, alegando que con este cambio se combatirá eficazmente la epidemia de obesidad, sobrepeso y otras enfermedades relacionadas a la mala alimentación. Pusieron de ejemplo a la República de Chile en donde hace algunos años se hizo algo similar y supuestamente se obtuvo un gran éxito en el combate a las epidemias del siglo XXI. Pero eso no es cierto, la gente no le y no les hace caso a las etiquetas y la epidemia de obesidad y diabetes se ha continuado incrementando en Chile de manera implacable.

También abordaré otras creencias erróneas sobre los casos de:
Los huevos.
El aceite de oliva.
El aceite de semillas de uvas y otros aceites poliinsaturados.
Los alimentos transgénicos.
Los complementos nutritivos.
Las plantas medicinales.

Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

Directorio Verde de GreenPece Mexico



Es momento de unirnos como mexicanos y rescatar lo bueno de nuestra gente y nuestra tierra. Sí, hay muchas cosas malas en el mundo pero también hay personas haciendo un esfuerzo por recuperar las cosas que nos hacen grandes.

Entre estas cosas maravillosas que tiene nuestro México está la agricultura ecológica y sustentable, esa que cuida nuestros recursos y le da vida digna a las personas que trabajan nuestra tierra. Por eso es importante apoyar a esas personas y empresas que buscan hacer la diferencia. Estar conscientes de que sí tenemos opciones, de que sí hay forma de hacer las cosas de otra manera nos hará tener esperanza de que un planeta sano es posible.

Hoy te invitamos a revisar el Directorio Verde, un trabajo realizado con el esfuerzo de nuestros voluntarios de toda la República Mexicana, que compila aquellos negocios que comprobaron la venta de productos ecológicos y responsables con el planeta. De seguro encuentras un lugar en tu ciudad. Si lo visitas, puedes contarnos cómo fue tu experencia.

Descarga el Directorio Verde

¡Es momento de promover lo bueno!

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Seguiremos apostándole a la Comida sana, Tierra sana.

Gracias por leer.