domingo, 8 de junio de 2014

PARADIGMA DE LA NUTRICIÓN PROTECTORA


Diplomado Universitario en Medicina de Longevidad

PARADIGMA DE LA NUTRICIÓN PROTECTORA

Paradigma de una Nutrición Protectora

Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

Se denomina Paradigma de Nutrición Protectora o Defensiva a un plan de o patrón de nutrición para adultos enfocado a mantener, fortalecer y promover la salud y el funcionamiento físico y mental durante el mayor tiempo posible. Su meta es evitar y revertir las enfermedades y fomentar el bienestar mediante un consumo óptimo de nutrientes esenciales, nutrientes accesorios y fitonutrientes.

Ya se toco ampliamente el tema de los nutrientes esenciales, ahora vamos a describir y a enumerar algunos de los nutrientes accesorios y de los fitonutrientes.

Fitonutrientes o Fitonutrientes

Además de nutrientes esenciales y accesorios, los vegetales y las frutas contienen un gran número de compuestos bioquímicos no nutricios denominados fitoquímicos o fitonutrientes, que también son referidos por algunos autores como ingredientes bioactivos o nutracéuticos. Se trata de componentes químicos naturales, biológicamente activos, cuya función primordial es proteger a sus plantas huéspedes de la invasión de microorganismos, al mismo tiempo que les confieren color, aroma, sabor y belleza.

Los fitoquímicos son metabolitos secundarios que no ejercen una función directa en las actividades fundamentales de los organismos que los producen como son el crecimiento o la reproducción, sin embargo, su función protectora es fundamental para el reino vegetal y hacen que los alimentos sean más atractivos, apetitosos, nutritivos y saludables.

Lo importante y útil de este asunto, es que además de proteger a las plantas, los fitoquímicos tienen la capacidad de proteger también y fortalecer la salud de los mamíferos, incluyendo al hombre,  que los ingieren con sus alimentos. Los fitoquímicos han demostrado tener efectos positivos sobre la salud y son estudiados actualmente por un gran número de científicos.

Hasta ahora, se han identificado en las plantas más de 4000 sustancias y pigmentos que además de sus hermosos colores, aromas y sabores, ejercen una función protectora. Tal es el caso de los flavonoides, carotenoides, antocianinas, esteroles e isoflavonas.

Entre las principales fuentes de fitoquímicos figuran frutas, verduras, leguminosas, oleaginosas y cereales enteros, hongos, hierbas y especias. El vino y el chocolate son fuente apreciable de fitoquímicos.

Algunos autores llaman a este conjunto de sustancias protectoras: La Farmacia de La Naturaleza., ya que contribuyen a mejorar la salud, a prevenir y curar enfermedades y a incrementar la longevidad y la esperanza de vida activa. Son especialmente útiles para la prevención o el tratamiento del cáncer y las cardiopatías. (www.ncbi.nih.gov ).

Como protección contra el cáncer, las sustancias químicas derivadas de los vegetales eliminan sustancias químicas tóxicas carcinógenas y mutagénicas. Estas acciones de detoxificación tienen mecanismos superpuestos y complementarios que incluyen neutralización de radicales libres, inhibición de enzimas que activan carcinógenos e inducción de enzimas que detoxifican (Lampe, 1997; Steinmetz y Potter, 1996). Los fitoquímicos al parecer reducen el riesgo de cardiopatía coronaria al proteger contra la oxidación del colesterol de las lipoproteínas de baja densidad (LDL), al reducir la síntesis o absorción de colesterol y al afectar la presión arterial y la coagulación (Un jardín de fitoquímicos, 1995).

Los fitoquímicos hacen las veces de agentes bloqueadores o supresores para atenuar el riesgo de cáncer. Los agentes bloqueadores impiden al carcinógeno activo promotor de tumores, llegar al tejido diana a través de varios mecanismos o una combinación de ellos:
1. Mediante la inducción de actividades de sistemas enzimáticos que detoxifican los carcinógenos.
2.  Mediante la captura de carcinógenos reactivos.
3.  Bloqueando los fenómenos celulares necesarios para la generación de tumores.

Los agentes supresores, cuyas acciones están menos definidas, detienen la carcinogénesis al actuar en el interior de las células, evitando la expresión maligna de las que se han expuesto a los agentes carcinógenos. (Wattenberg, 1992).

Una revisión de 156 estudios relacionados con alimentos reveló que, en 82 % de éstos el consumo de fruta y verdura reducía el riesgo de cáncer en más de un 50 %. Los investigadores concluyeron que “para la mayor parte de sitios afectados por cáncer, las personas con escaso consumo de frutas y verduras (por lo menos el cuarto inferior de la población) experimentan un riesgo de cáncer de aproximadamente el doble en comparación con los que tienen un alto consumo, aun después de controlar factores que pueden confundir los resultados” (Block, 1992).

Los fitoquímicos se agrupan en clases con base en sus funciones protectoras similares, así como por sus características físicas y químicas individuales. Algunas de las principales clases de fitoquímicos son los terpenos, los fenoles y los tioles.

Terpenos

Los terpenos son una de las clases más extensas de fitonutrientes, se encuentran en una amplia gama de alimentos vegetales y actúan como antioxidantes poderosos. Los carotenoides constituyen una subclase de terpenos que se han estudiado ampliamente. Hay más de 600 carotenoides naturales, los cuales constituyen pigmentos amarillos, naranja y rojos  de las plantas. Entre los vegetales que contienen más carotenoides están los jitomates, perejil, naranjas, toronjas y espinacas.

El licopeno, es carotinoide presente en los jitomates, ha sido reconocido como uno de los supresores biológicos de oxígeno singleto más eficaces, con un potencial para destruir radicales libres dos veces mayor que el beta-caroteno. (DiMasciio et al., 1989). Los investigadores analizaron el efecto de los alimentos con base en jitomate sobre el cáncer, e informaron que los varones que consumen 10 o más porciones de estos alimentos ricos en licopeno por semana, muestran una reducción de 45 % en el riesgo de desarrollo de cáncer de próstata (Giovanucci et al., 1995).

Los limonoides o limonenos constituyen otra subclase de terpenos (monoterpenos) que se hallan en las frutas cítricas como la toronja, la naranja y el limón. Se les ha identificado como agentes quimoprotectores que inducen a la formación de enzimas en el sistema hepático de detoxificación enzimática de fases I y II. Este sistema detoxifica carcinógenos volviéndolos más hidrosolubles para su excreción (Craig, 1997).

Los fenoles son fitoquímicos que protegen a las plantas del daño oxidativo; incluyen la subclase flavonoides, los cuales son pigmentos vegetales azules, azul rojizo y violeta. Estas sustancias depuran compuestos de radicales libres, como el anión superóxido y el oxígeno singleto, y secuestran iones de metales. Uno  de los principales flavonoides, la quercetina, inhibe la oxidación y la citotoxicidad de las lipoproteínas de baja densidad; se encuentra en alimentos como cebollas moradas y amarillas, berza común, brócoli, toronjas rojas, manzanas, cereales obscuros. Al depurar mutágenos activados y carcinógenos, los flavonoides también reducen el riesgo de cáncer. (Peterson y Dwyer, 1998).

Los flavonoides fenólicos, contenidos en alimentos como el jugo de toronja y el vino rojo, disminuyen el riesgo de cardiopatía al actuar como antioxidantes para proteger el colesterol de las lipoproteínas de baja densidad de la oxidación y al inhibir la agregación plaquetaria (Craig, 1997). Los ancianos que participaron en un estudio clínico que implicó el consumo de mayores niveles de flavonoides de té, cebolla y manzana, tuvieron una menor frecuencia de cardiopatía coronaria (Hertog et al., 1993).

Los fitoquímicos presentes en el vino explican en parte por qué, en regiones de Francia donde es alto el consumo de grasas saturadas, son bajas las tasas de enfermedad cardiovascular, un fenómeno conocido como la “paradoja francesa”. Los investigadores que estudian a esta población han observado que los compuestos fenólicos del vino rojo ejercen un efecto protector sobre el corazón (Frankel et al., 1993).

Las isoflavonas constituyen una subclase de fenoles que se encuentran en granos y otras leguminosas, sobre todo granos y alimentos de soya. Algunas isoflavonas son fitoestrógenos (también conocidos como fitoesteroles), que representan versiones débiles no esteroideas de los estrógenos (similares desde el punto de vista estructural a los estrógenos esteroideos). Funcionan como estrógenos débiles (agonistas) y como antiestrógenos (antagonistas) (Lampe, 1997). Los fitoestrógenos tienen una amplia gama de efectos sobre la salud, lo que incluye reducción en el riesgo de cardiopatía isquémica. El aumento del colesterol plasmático, un factor de riesgo relacionado con las cardiopatías, declina en grado significativo con un consumo de proteína de soya. Un metaanálisis de 38 estudios de investigación sobre el efecto de la soya en los lípidos sanguíneos reveló que, en personas con hipercolesterolemia, el consumo de 25 a 50 g de proteína de soya disminuye diariamente las concentraciones de colesterol de lipoproteína de baja densidad en 10 %, aproximadamente (Anderson et al., 1995). Otros efectos protectores del corazón que tiene la soya son una mejor elasticidad arterial y protección de lipoproteínas de baja densidad contra la oxidación (Messina, 1998).

Los fitoestrógenos de alimentos derivados de la soya actúan como antioxidantes, bloqueadores de carcinógenos o supresores de tumores, y ejercen una acción protectora contra los cánceres relacionados con hormonas (p. Ej., el cáncer mamario) al reducir la fijación del estrógeno en los sitios receptores (Messina et al., 1994). Los fitoestrógenos son útiles para evitar el cáncer prostático o sobrevivir al mismo, ya que estos compuestos hacen las veces de agonistas semejantes al estrógeno, impidiendo que la testosterona acelere el crecimiento del tumor. En estudios en animales, las isoflavonas de la soya prolongan el tiempo de aparición de cáncer prostático (Messina, 1998). Estudios epidemiológicos han demostrado que, en poblaciones den las cuales es alto el consumo de fitoestrógenos, es menor la frecuencia de cánceres de mama y de próstata relacionados con hormonas (Adlercreutz, 1995).

Tioles

El tilo es un fitoquímico que contienen sulfuro (azufre) y que se encuentra en vegetales crucíferos como brócoli, coliflor, col de Bruselas, berza común y col. Los vegetales crucíferos contienen subclases de tioles identificados como indoles, ditioltiones e isotiocianatos. Estos compuestos organosulfúricos y otros compuestos poco comunes. (American Dietetic Asosiation, 1995).

Tanto en estudios de cohorte como de control de casos, algunos investigadores han observado una relación inversa entre el consumo de brócoli, col y coliflor y el riesgo de cáncer. La relación entre el mauro consumo de vegetales y el riesgo de cáncer es más consistente para los cánceres de pulmón, estómago, colon y recto (Verhoeven et al., 1996).

Los compuestos organosulfurados también se encuentran en el alium o familia de las cebollas, lo que incluye al ajo, chalote y poros. Los fitoquímicos en el ajo, es decir, los sulfuros de alilo, y otros compuestos organosulfurados al parecer evitan la activación de los carcinógenos. Los sulfuros de alilo desempeñan varias funciones, por ejemplo:

1.     Aumentan la producción de transferasa de glutatión S, una enzima de la fase II del sistema hepático de detoxificación.
2.     Inhiben la mutagénesis.
3.     Aumentan la actividad de los macrófagos y linfocitos T (Wattenberg, 1985; Warshafsky et al., 1993).

Lignanos

Los lignanos son fitoquímicos que se encuentran en linazas, salvado de trigo, harina de centeno, trigo sarraceno, harina de avena y cebada, son objeto de investigación por sus propiedades anticancerosas y de fitoestrógeno. La fuente más rica de lignanos es la lianaza, que contiene 75 a 800 veces más lignano que cualquier otro alimento vegetal. (Serraino y Thompson, 1992). Estos lignanos vegetales son convertidos a lignanos de mamífero por las bacterias intestinales y tienen propiedades biológicas que comprenden actividad antimitótica y antioxidante.

Los lignanos son fitoestrógenos que ejercen un efecto protector contra cánceres sensibles a hormonas por virtud de su interferencia en el metabolismo de las hormonas sexuales. Estudios en animales han revelado que la globulina fijadora de hormona sexual, que intensifica la depuración de estrógeno en la circulación sanguínea, experimenta regulación ascendente gracias a los lignanos (Adlercreutz et al., 1980).

En resumen, los fitoquímicos presentes en alimentos derivados de plantas funcionan como antioxidantes poderosos y reguladores del metabolismo que ofrecen protección contra el desarrollo de enfermedades crónicas que comienzan en la adultez. Estos alimentos a base de plantas constituyen el núcleo del plan nutricional a la defensiva qu se enfoca a la prevención de las enfermedades y a promover el bienestar óptimo durante los años de la adultez.

Entre algunos de los fitoquímicos más estudiados se encuentran:

1.     Antocianidinas y proantocianidinas. Abundan en particular en bayas y uvas. Son una variedad de bioflavonoides, útiles para prevenir o revertir las enfermedades inflamatorias y las circulatorias. Contribuyen a la curación o disminución de patologías tales como artritis, gota, cardiopatías, Alzheimer, varices y muchas otras más.

2.     Bioflavonoides. Son un grupo de pigmentos antioxidantes y antisépticos. Se encuentran principalmente en los cítricos, los pimientos, y en menores proporciones en todos los vegetales y frutas, casi siempre acompañados de vitamina C. Además de su valor como antioxidantes, refuerzan el efecto de la vitamina C, fortalecen y protegen a los vasos sanguíneos, venas y arterias y protegen a la glándula suprarrenal y a sus hormonas de la oxidación.

3.     Cumarina. Además de otros, tiene un poderoso efecto antioxidante. Se encuentra principalmente en la mostaza, el maíz y en los pimientos amarillos.

4.     Licpoeno. Es otro poderoso antioxidante con propiedades anticancerosas y protectoras de la próstata. Se encuentra principalmente en los tomates y en la sandia.

5.     Luteína. Es otro más poderoso antioxidante que se encuentra presente en frutas y vegetales.

6.     Zeaxantina. Le confiere el maíz su color amarillo. Se encuentra en la mostaza, pimientos amarillo y yema de huevo. En menos proporción se encuentra en espinacas, coles, brócoli y chíncharos.

7.     Alicina. En la familia botánica de alium se encuentran el ajo, cebolla, puerros y cebollines aparte de otros. Aunque el ajo es rico en varias vitaminas y en germanio, su valor curativo proviene de su alto contenido de alicina, alixina, disulfato de alilo  y trisulfato de alilo, compuestos azufrados a los cuales debe su aroma y sus propiedades terapéuticas, astringentes, antibióticas y desintoxicantes. 

8.     Gamma orizanol. Es una mezcla de productos químicos naturales llamados esteroles, que se encuentran en algunas semillas como la cebada, el arroz y el maíz. Para fines comerciales, se extrae el aceite de salvado de arroz ya que es el producto en el que más abunda, es una mezcla de dos moléculas, una denominada alcohol triterpenyl y otra que es un éster del ácido ferulico, con diversas funciones biológicas vitales. El ácido gamma de oryzanol es un potente antioxidante que protege las membranas celulares en los animales y seres humanos. Actúa sobre el cerebro y el aparato digestivo Ayuda a personas con gastritis y otros malestares sistema digestivo. En un estudio clínico, el gamma oryzanol ayudó a disminuir los síntomas gastrointestinales de dolor, náusea, vomito y otros malestares que se producían después de comer en personas que sufrían gastritis. Científicos japoneses condujeron varios ensayos, descubriendo que el gamma oryzanol puede disminuir los trastornos y síntomas de la menopausia, y también que puede ayudar a reducir el nivel sanguíneo de colesterol. Además, por su potencial antioxidantes puede proteger los a las arterias coronarias y al corazón contra el daño de los radicales libres. El gamma oryzanol es utilizado por algunos atletas basados en informes que sugieren un efecto importante sobre el crecimiento de muscular. Se creé aunque no se ha comprobado, que aumenta la producción de testosterona, hormona de crecimiento y otras hormonas anabólicas que favorecen el crecimiento muscular.

9.     Octacozanol. Es un fitonutriente muy útil para deportistas y atletas profesionales, baja la presión sanguínea y disminuye la frecuencia de las pulsaciones durante y después del ejercicio.
    • Mejora la captación de oxígeno.
    • Aumenta el almacén de glicógeno en el músculo.
    • Aumenta la resistencia y vigor, y mejora el tiempo de reacción.
    • Estabiliza la tasa metabólica basal bajo condiciones de estrés.
    • Reduce los niveles de colesterol en sangre.
    • Favorece la formación de calcitonina.
Aplicaciones en química cosmética
    • En productos activadores de la piel (antiarrugas).
    • En preparados estimulantes del crecimiento del cabello.
    • En fórmulas para el cuidado de las uñas.
10.  Sulfurafano. En las plantas crucíferas del género Brassica como la col, el brócoli y la berza, existen compuestos sulfurados conocidos como glucosinolatos. Por ejemplo los sulfurafanos y sus derivados como los isotiocianatos y glucosinolatos endólicos que tienen propiedades metabólicas y terapéuticas anticancerosas muy importantes. Estos compuestos participan en el hígado en el sistema de detoxificación al inducir enzimas del sistema de oxidasas mixtas que facilitan la eliminación o inactivación de sustancias tóxicas y/o carcinogénicas. Particularmente, el sulfurafano induce a la quinona reductasa, una importante enzima de la llamada Fase I del metabolismo hepático; otros son capaces de actuar en la Fase Ii en los procesos de conjugación al inducir la acción de enzimas como la glutation-s-transferasa.


Lista de algunos de los fitoquímicos más conocidos y utilizados:

·      Compuestos de alium (ajo).
·      Antocianidinas.
·      Bioflavonoides.
·      Capsaicina (chile).
·      Carotenoides.
·      Clorofila.
·      Cumarinas.
·      Curcumina.
·      Genisteína.
·      Indoles.
·      Isotiocianatos.
·      Lentinanos.
·      Lignanos.
·      Fenoles.
·      Fitoestrógenos.
·      Esteroles.
·      Saponinas.
·      Sulfurafano.

Se ha confirmado que algunas de estas sustancias actúan facilitando la eliminación, la desintoxicación de cancerígenos presentes en el organismo y modulando al acción de ciertas enzimas. Otras actúan como antioxidantes neutralizando los radicales libres y fortaleciendo el sistema inmune. Existe así, una evidencia científica que relaciona un alto consumo de frutas y verduras con un menor riesgo de padecer una amplia gama de enfermedades como ciertos tipos de cáncer, siendo los responsables de esta protección: los fitoquímicos.

PROTECCIÓN DE LA INTEGRIDAD INTESTINAL

Los alimentos derivados de plantas también funcionan en el paradigma de la nutrición defensiva al apoyar la integridad intestinal. Esta se relaciona con la función singular del intestino de actuar tanto como conducto para nutrimentos hacia la circulación general, como barrera contra toxinas de diversos orígenes incluidas las exotoxinas, drogas y sustancias químicas, y las endotoxinas, como los residuos bacterianos, los antígenos de alimentos (proteínas extrañas), y los productos de degradación del metabolismo. Cuando se altera la integridad intestinal, se modifica la permeabilidad del intestino y se menoscaba la capacidad de éste para hacer las veces de una barrera contra antígenos u otros microorganismos patógenos. Los factores que influyen en la integridad intestinal son las poblaciones bacterianas en el intestino y la salud de la salud de la mucosa intestinal, factores ambos que están sujetos a la influencia de nutrición (O´Dwyer, 1988).

Ecología Intestinal Bacteriana

La microflora intestinal, estimada en 100 billones de bacterias, está constituida por centenares de diferentes especies de microbiota que ejercen un impacto importante en la salud humana (Gbson y Roberfroid, 1995). El intestino grueso alberga la más extensa población de microorganismos, con más de 500 especies diferentes; 35 a 50 % del contenido del colon humano está compuesto por bacterias. Existen en el intestino bacterias que son patógenas (p. Ej., Escherichia coli hemolítica, Clostridium perfringens, Campylobacter y Listeria) y también otras benéficas (p. Ej., bifidobacterias, Lactobacillus, y E. Coli de cepa no patógena). En un intestino con funcionamiento óptimo, hay un equilibrio entre estas dos poblaciones.

La microflora bacteriana gastrointestinal sana funciona:

  1. Constituyendo una barrera contra microorganismos invasores,  al mejorar los mecanismos de defensa del huésped contra los patógenos.
  2. Fortaleciendo la inmunidad intestinal al adherirse ala mucosa intestinal y estimular las respuestas inmunitarias locales.
  3. Contribuyendo a digerir alimentos y a producir determinadas vitaminas como las del complejo B y la K. (Salminen et al.1995).
En el cuadro siguiente se presentan algunas de las propiedades, funciones y efectos de la microflora intestinal sobre el huésped.

Al desequilibrio de la microflora intestinal que produce efectos dañinos se le denomina disbiosis, un término divulgado a finales del siglo xix en Europa (Galland y Barrie, 1995). Apenas comienza a explorarse la vinculación entre la disbiosis y la patogénesis de algunas enfermedades. Por ejemplo, la Environmental Protection Agency de Estados Unidos estudió la función que desempeñan las bacterias gastrointestinales en el desarrollo del cáncer. Los investigadores encontraron que los agentes potencialmente carcinógenos (pigmentos de alimentos, aflatoxinas, pesticidas, nitratos) y los agentes carcinógenos presentes en sustancias no alimenticias (tabacos que no forman humo, medicamentos de prescripción) eran bioactivados por sistemas enzimáticos en las bacterias intestinales Estas bioactivaciones, que pueden origina cáncer, se favorecen con mayor intensidad en los sistemas gastrointestinales que presentan un desequilibrio en su flora (Chadwick et al., 1992).

Apoyo nutricional para una microflora beneficiosa

La microflora saludable se favorece mediante dos compuestos: prebióticos y probióticos. Los prebióticos son productos alimenticios no digeribles que estimulan el crecimiento de especies bacterianas simbióticas, ya presentes en el colon, que mejoraran la salud del huésped. Los probióticos se definen como alimentos o complementos alimenticios microbianos que se pueden utilizar para modificar o mejorar el equilibrio bacteriano intestinal y favorecer la salud del huésped (Gibson y Roberfroid, 1995).

Los prebióticos comprenden alimentos que contienen sustraeos que nutren a la microflora intestinal benéfica. Son estos sustratos la fibra alimentaria y los fructooligosacáridos (FOS). Estos últimos constituyen azúcares simples de cadena corte (neoazúcares) con una longitud de tres a 10 unidades de azúcar; de las cuales por lo menos dos son fructosa. Se dividen en tres categorías de acuerdo con el número de unidades de fructosa que contienen. Los azúcares de los fructooligosacáridos están vinculados entre si por enlaces no digeribles que no pueden ser hidrolizados por las enzimas del intestino delgado, de manera que los carbohidratos pasan sin digerirse hacia el intestino grueso. Las fuentes alimentarias de éstos son la miel, cerveza, cebolla, raíz de bardana, espárrago, centeno, alcachofa, centeno, alcachofa de Jerusalén, plátano, azúcar de arce (maple), avena y cebollinos chinos (Levin, 1994).

Está demostrado que los fructooligosacáridos estimulan selectivamente el crecimiento de bacterias benéficas, incluidas las bifidobacterias y Lactobacillus, lo que resulta en la reducción de bacterias patógenas, como la Salmonella y la Clostridia, en el tubo digestivo. Otro estudio reveló que el incremento de estos neoazúcares produce un aumento en las bifidobacterias y una disminución en la actividad de la glucoronidasa beta, enzima que convierte procarcinógenos en carcinógenos en el intestino (Buddington et al., 1996). Los componentes de la fibra alimentaria, entre los que se incluye la pectina, hemicelulosa e inulina, un carbohidrato de reserva que se encuentra en las achicorias, cebollas, espárragos y alcachofas, también funcionan como prebióticos y estimulan la producción de ácidos grasos de cadena corta.

Un segundo método para apoya la integridad intestinal es la restitución directa de la población del medio intestinal con probióticos, es decir, microorganismos y sustancias que contribuyen al equilibrio microbiano intestinal. Las formas más comunes de probióticos son los lactobacillus y las bifidobacterias, las cuales refuerzan la salud intestinal inhibiendo el desarrollo excesivo de bacterias tóxicas. Al competir por los sitios de adhesión y nutrimentos, estas bacterias benéficas inhiben la proliferación de microorganismos patógenos.

Estos microorganismos también producen ácidos orgánicos que reducen el pH intestinal y retardan el crecimiento de bacterias patógenas sensibles a la acidez. A un pH óptimo, los ácidos orgánicos generados por las bacterias intestinales, bloquean el transporte de sus sustancias de crecimiento necesarias, acidifican los interiores celulares y ejercen otras influencias inhibitorias sobre su crecimiento (Schauss, 1990).

Los productos lácteos y fermentados, como los yogures con cultivos vivos, el kefir y los preparados de probióticos comerciales, contienen lactobacillus, bifidobacterias y otras especies  de bacterias benéficas. Otras variantes de alimentos fermentados, como chucrata, miso y tempeh, también se cultivan con sepas de lactobacillus. Sin embargo, es muy variable la potencia y el número de microorganismos viables en los productos probióticos comerciales. Un análisis de la concentración y viabilidad de las bacterias L. Acidophilus de 11 productos comerciales demostró que sólo dos de los productos contenían realmente a los microorganismos. (Hughes et al., 1990).

Mucosa Intestinal

La integridad intestinal está vinculada no sólo con un equilibrio bacteria, sino también con una nutrición sana de los enterocitos y colonocitos, es decir, con las células de la mucosa intestinal.

Una de las principales funciones de la mucosa intestinal es su actividad de barrera, que impide a las moléculas o microorganismos antigénicos o patógenos entrar al interior del organismo.

La mucosa gastrointestinal consiste en células epiteliales muy apiñadas, delgadas y semipermeables, con uniones apretadas entre célula y célula. Cuando se destruye la mucosa, sobreviene una alteración en la permeabilidad intestinal, y las bacterias intestinales, los alimentos no digeridos o las toxinas se transfieren a través de esta barrera.

Para mantener la integridad de la mucosa intestinal es necesario nutrir adecuadamente a sus células. Los ácidos grasos de cadena corte (butirato, acetato y propionato) son la principal fuente de energía para estas células. La fuente indirecta de estos combustibles incluye a diversas fibras alimentarias sobre todo a la fibra soluble. En el colon, las bacterias benéficas metabolizan parte de estas fibras y las convierten en ácidos graos de cadena corta.

El empleo de antibióticos orales deteriora la flora intestinal, lo que hace necesario restaurarla.

De suma importancia para la integridad de la mucosa intestinal es la suficiente y equilibrada ingesta de ácidos grasos esenciales, de los cuales ya hablamos.

LINEAMIENTOS PARA EL PARADIGMA DE LA NUTRICIÓN PROTECTORA

-       Consumo de cinco a nueve porciones de frutas y verduras cada día.
-       Consumo equilibrado de ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6 de configuración cis.
-       Consumo de alimentos ricos en fibras alimentarias.
-       Suprimir o limitar el consumo de carbohidratos refinados, grasas industrializadas y alimentos fritos.
-       Complementación de vitaminas, minerales, nutrientes accesorios y nutracéuticos.

Conclusiones y principios fundamentales

  1. Individualidad bioquímica. La nutriterapia deben basarse en las necesidades individuales determinadas por la herencia genética, antecedentes de consumo durante un lapso de tiempo de alimentos industrializados y contaminados, edad, condición fisiológica, carga de estrés, actividad física y calidad del medio ambiente.
  1. Dieta saludable. La dieta debe forzosamente modificarse, suprimiendo por completo las bebidas y los alimentos industrializados, refinados y contaminados. Si no se modifica la dieta, el resultado de consumir complementos alimenticios será muy pobre.
  1. Sinergia. El todo es mejor que las partes. Un nutriente administrado solo, puede elevar el requerimiento de los otros micronutrientes y agudizar los efectos de su insuficiencia, puesto que su acción requiere de la presencia de los demás. Los mejores complementos alimenticios son los que combinan una variedad completa de micronutrientes, nutrientes accesorios y fitoquímicos, pues estos funcionan sinérgicamente.
  1. Aproximadamente un 25 % de personas se puede beneficiarse de complementos comerciales como Centrum y Pharmaton que contienen dosis de micronutrientes que cubren solo las recomendaciones mínimas.
  1. Aproximadamente 50 % de la gente, se beneficia solo con complementos con dosis moderadamente altas de micronutrimentos.
  1. El aproximadamente 25 % restante solo puede beneficiarse con dosis muy por encima de las recomendaciones oficiales y de las cantidades de micronutrimentos que tienen en promedio los complementos alimenticios. Necesitan dosis ortomoleculares de nutrientes (megadosis).
  1. Aunque la proporción de macronutrientes está a discusión, nosotros adoptamos las recomendaciones del Dr. Barry Sears. 40-30-30.
 
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Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña, N.D.
Seattle-México.
Biogenesis Institute LLC, of Seattle Washington.
Domicilio: 12556 15th Ave NE # 102, Seattle Washington, 98125, USA.
Teléfono: 206-418-1100.

Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña.
Doctor en Naturopatía y Nutricionista.
Seattle Washington.


Conclusiones y principios fundamentales de la dietoterapia y la nutriterapia


Conclusiones y principios fundamentales de la dietoterapia y la nutriterapia

  1. La dietoterapia y la nutriterapia deben basarse en las necesidades individuales condicionadas por la herencia genética (Individualidad Bioquímica), el antecedentes de haber consumido por un largo lapso de tiempo alimentos industrializados y contaminados, edad, condición fisiológica, carga de estrés, actividad física y calidad del medio ambiente.
  2. La dieta debe forzosamente modificarse, suprimiendo por completo las bebidas y los alimentos industrializados, refinados y contaminados.
  3. Si no se modifica la dieta, el resultado de consumir complementos alimenticios será muy pobre.
  4. Un reducido número de personas (25 %) se pueden beneficiar de complementos comerciales como Centrum y Pharmaton que contienen dosis de micronutrientes que cubren solo las recomendaciones mínimas.
  5. El promedio de la gente (50 %) se benefician solo con complementos que tienen dosis moderadamente altas de micronutrimentos.
  6. Pero, el resto (un 25 %) solo pueden beneficiarse con dosis muy por encima de las recomendaciones oficiales y de las cantidades de micronutrimentos que tienen en promedio los complementos alimenticios. Necesitan dosis ortomoleculares de nutrientes (megadosis).
  7. Un nutriente administrado solo, puede elevar los requerimientos de los demás micronutrientes y agudizar los efectos de su insuficiencia.
  8. El todo es mejor que las partes. Los mejores complementos alimenticios son los que combinan una variedad más completa de micronutrientes y fitoquímicos, pues estos funcionan sinérgicamente.
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Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña.
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jueves, 5 de junio de 2014

Paradigma Ortomolecular

PARADIGMA DE LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR

LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR: EQUILIBRIO BIOQUÍMICO / UN NUEVO PARADIGMA DE LA SALUD

Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

INTRODUCCIÓN

La vida por sí misma, produce y alienta impulsos y fuerzas reparadoras, mecanismos defensivos, tendencia al equilibrio, y a la conservación de las constantes fisiológicas, a lo que en conjunto, los que los griegos denominaron “homeostasia”. Con esa capacidad de regeneración y conservación, la vida se enfrenta a los peligros y a los agentes nocivos que la acosan. El resultado, depende de que esos agentes nocivos, no sean más poderosos y persistentes que los propios recursos defensivos y reparadores.

Sin embargo, el hombre es acosado por diversos factores presentes en el mundo moderno, que como un subproducto de la civilización industrial, funcionan como poderosas fuerzas destructivas, y que desbordan toda capacidad defensiva y reparadora, desencadenando los que los expertos han llamado “enfermedades de la civilización”.

En efecto, el hombre moderno es ininterrumpidamente impactado por una avalancha de diversas radiaciones anormales (radiaciones electromagnéticas de intensidad variable), de numerosos químicos sintéticos tóxicos, y de diversos nutrientes con estructuras artificiales distintas a las naturales, los cuales se incorporan a los alimentos industrializados en cantidades anormalmente elevadas, y en proporciones desequilibradas.

Todo esto sucede de manera tal, que la homeostasia del cuerpo humano es excedida por el impacto que los agentes agresivos procedentes del agua, del aire, presentes en el hogar y en los centros de trabajo y sobre todo en los alimentos industrializados, ejerciendo una acción destructiva sobre las células del cuerpo humano; agentes que además funcionan como antinutrientes, ya sea depletando a los nutrientes naturales, destruyéndolos en el interior del cuerpo, o incrementado artificiosamente su necesidad, o también bloqueando a las enzimas encargadas de metabolizarlos, impidiendo con ello la reparación celular.

Algunos ejemplos de lo anterior son:

1.     El estrés físico, químico, mental o emocional, aumenta la necesidad de las vitaminas del complejo B, vitamina C, vitamina E, magnesio, etcétera. 
2.     El tabaco destruye la vitamina C y aumenta su necesidad.
3.     El Alcohol depleta y aumenta la necesidad de: vitamina B 1 (tiamina), de vitamina B 5 (ácido pantoténico), de vitamina C, de magnesio, e incrementa su necesidad. 
4.     El café aumenta la necesidad de vitamina B 1. 
Las grasas artificiales (las trans y las hidrogenadas), sustituyen a los ácidos grasos esenciales de configuración cis-cis, e incrementan artificialmente su necesidad. 
En suma, la alimentación y el medio ambiente del hombre moderno, son molecularmente incorrectos, incapaces de sostener la homeostasia y de sustentar eficazmente la salud y la vida, y crean las condiciones propicias para la incubación de un sinnúmero de enfermedades, junto a un progresivo deterioro de la calidad de vida, de la longevidad, y una pesada carga para las sociedades y los sistemas sanitarios, de morbilidad y mortalidad.

Para enfrentar este fenómeno característico de la “civilización industrial” eminentes científicos crearon un paradigma que propone una alimentación y un medio ambiente molecularmente correctos. Surge así el “Paradigma Ortomolecular”.

CREACIÓN DEL PARADIGMA ORTOMOLECULAR

Cimentado en las tesis que sostienen, primero, que la salud es el estado natural del hombre (Pauling, Linus), y segundo, que la salud y la vida dependen de un ambiente molecularmente correcto, surge un nuevo enfoque de la salud, científicamente fundamentado denominado Paradigma Ortomolecular, creado por algunos de los más prominentes hombres de ciencia del siglo XX. Método que se propone conservar, o restaurar el equilibrio químico, necesario para que las células obtengan la materia prima que les permitiría activar los procesos naturales de reparación molecular, mantenerse saludables, y replicarse adecuadamente produciendo descendientes sanas.

Etimológicamente hablando, ortomolecular es un vocablo híbrido, que nace de una combinación de raíces del griego y el latín. Orto, quiere decir correcto, recto o certero, molecular se refiere a nutriente. El término se acuñó con el propósito de indicar la idea principal que fundamenta el Paradigma Ortomolecular, y que consiste en proporcionar al organismo humano las moléculas correctas: en formas, cantidades y proporciones correctas, para lograr con ello un estado anatómico y fisiológico óptimo, para los billones de células que conforman los tejidos, órganos y aparatos del cuerpo humano.

La palabra ortomolecular surge creada por Linus Pauling en 1968, previamente a la aparición de su primer ensayo de nutriología publicando en 1970, titulado Vitamina C y Catarro Común. El termino ortomolecular denota la idea principal de una nueva ciencia y arte de curar (Pauling, Linus), cuyo propósito es lograr por medio de un medio ambiente molecularmente correcto y una nutrición óptima, el entorno molecular apropiado para todas las células, tejidos, órganos y aparatos, del cuerpo humano.

Este revolucionario método profiláctico y terapéutico, fue creado con el propósito de fortalecer el estado de salud, prevenir las enfermedades y contrarrestar la decadencia física y mental a que el hombre moderno ha sido sometido por los factores nocivos de la civilización industrial. Su estrategia se dirige a proporcionar a las células del organismo humano una provisión óptima de las sustancias nutritivas naturales, necesarias para la vida, a manera de lograr un aprovisionamiento óptimo de nutrientes, suministrados con sus estructuras químicas originales y correctas, en cantidades, combinaciones y proporciones correctas, de acuerdo a las necesidades individuales de cada persona.

La provisión óptima de elementos nutritivos es necesaria para el sano desarrollo y replicación celular, así como para que las células puedan eliminar con eficiencia las sustancias tóxicas, radicales libres y desechos metabólicos, así como reparar los daños causados y regenerase satisfactoriamente. El suministro óptimo de nutrientes es también necesario para que las células puedan realizar eficazmente el trabajo especializado que les corresponde según el tejido u órgano al que pertenecen.

La eficacia del método ortomolecular fue corroborada por primera vez en 1950 por los doctores Abraham Hoffer, Morton Walker y Humphrey Osmond, discípulos de Pauling, con el exitoso tratamiento de algunas enfermedades mentales como la esquizofrenia y ciertas adicciones como al alcohol y a otras drogas. Administrando a enfermos mentales una dieta saludable compuesta de alimentos naturales e integrales, acompañada de megadosis de vitamina B 3 (niacina y/o nicotinamida) y de vitamina C (acido ascórbico), logrando resultados sorprendentes, dando así origen a la Psiquiatría Ortomolecular. (Hoffer y Walker: 1998).

El desarrollo de los postulados científicos en que se fundamenta el paradigma ortomolecular produjo una nueva visión para comprender la etiología de la enfermedad, su prevención y su curación. 

Para comprender bien el método ortomolecular, es conveniente recurrir a explicaciones metafóricas, imaginando a las células del cuerpo humano como una compleja y armoniosa ciudad industrial, compuesta por innumerables factorías repletas de maquinarias bioquímicas, cuya finalidad además de producir energía, consiste principalmente en la construcción de los importantes y fundamentales bloques anatómicos, fisiológicos y metabólicos denominados proteínas y enzimas, mediante una cadena secuencial y concatenada de trabajos metabólicos muy complejos, altamente especializados y sofisticados.

Teniendo en cuanta que las células han sido dotadas por la naturaleza de la capacidad homeostática para mantenerse sanas, reparándose a sí mismas del desgaste de su incesante y eficiente productivo trabajo metabólico, y de replicarse manteniendo intactas sus características originales. Las proteínas que producen, sirven para subsanar los daños producidos tanto por el desgaste normal, como por la agresión que infringen las sustancias extrañas y tóxicas del medio ambiente.

Las células han sido diseñadas para trabajar, producir, auto-reparase y reproducirse ininterrumpidamente, siempre y cuando sean abastecidas de las materias primas necesarias para ese fin, elementos entre los cuales se encuentran, los nutrientes energéticos (carbohidratos, lípidos y proteínas), los nutrientes plásticos y estructurales (agua, aminoácidos y lípidos especializados), y los nutrientes con propiedades catalíticas, o auxiliares (vitaminas, vitaminoides, minerales, oligoelementos, coenzimas, enzimas y otros fitoquímicos y nutrientes accesorios), además de otros materiales útiles como las fibras dietarias, prebióticos y prebióticos.

Cuando una persona es alimentada con la “típica dieta moderna” compuesta de “productos comestibles sintéticos” confeccionados con ingredientes refinados y aditivos químicos artificiales, su cuerpo deja de recibir los nutrientes en formas, cantidades y proporciones correctas. Cuando por esta u otras razones, se produce un desabastecimiento de una o de varias sustancias nutritivas esenciales, cuya presencia es requerida con carácter de indispensable en su configuración química natural, biológicamente activa; o en cantidades, combinaciones y proporciones incorrectas, aunque las células continúen trabajando, lo harán ineficientemente, produciendo proteínas y enzimas defectuosas, lo que originará una progresiva degradación y degeneración de la estructura y la función celular. Al reproducirse en esas condiciones, las células descendientes serán defectuosas y deficientes, por lo que tarde o temprano los tejidos y los órganos de los que forman parte, se enfermaran, y con ello el cuerpo entero.

Las células de nuestro cuerpo y su maquinaria bioquímica, tienen por naturaleza, como ya mencionamos, la capacidad de autorregenerarse a sí mismas y de corregir la producción defectuosa de proteínas, siempre y cuando sea restablecido un correcto suministro de materias primas, mediante una alimentación saludable y nutritiva, auxiliada con un suministro extra de nutrientes mediante complementos nutritivos.

Mientras más tiempo transcurra sin un abastecimiento óptimo de materias primas, la maquinaria celular seguirá funcionando, pero con un déficit de nutrientes que tendrá efectos acumulativos, dando origen a lo que se conoce como deuda de nutrientes. Deuda que irá incrementándose en la medida que pase el tiempo, de manera que mientras más tiempo transcurra sin el suministro adecuado de materiales nutritivos, los efectos patogénicos del déficit nutrimental, serán acumulativos, y harán que la cantidad de nutrientes necesarios para restaurar la salud sea cada vez mayor. Tal como ocurriría con un conjunto de factorías a las que por no habérseles dado el mantenimiento apropiado durante mucho tiempo, finalmente, requerirán una cantidad mayor de materiales de reparación, en comparación con otras, a las que se les estuviera dando un mantenimiento óptimo y oportuno.

El daño infringido a escala molecular, junto a la generación artificial y acumulativa de una deuda de nutrientes, viene siendo en suma y sin duda, la causa principal de las enfermedades modernas. Las “enfermedades de la civilización industrial” son entonces, el resultado de la “típica dieta moderna” compuesta como ya se mencionó de “alimentos artificiales”, excesivos en sustratos energéticos (grasas, azucares y harinas refinadas), y ricos en aditivos químicos tóxicos como (conservadores, emulsificantes, espesantes, texturizantes, saborizantes, colorantes, edulcorantes, etcétera), al mismo tiempo, pobres en micronutrientes, nutrientes accesorios, enzimas y fitoquímicos.

Para restablecer el equilibrio bioquímico y la vitalidad, bases necesarias para la salud, es indispensable solucionar la deuda atrasada de elementos nutritivos, y satisfacer las necesidades artificialmente acrecentadas de nutrientes, (para lo cual, generalmente es necesario prescribir junto con una dieta saludable, complementos nutritivos). Como paso siguiente es importante asegurar un abastecimiento constante y correcto de nutrientes, capaz de satisfacer las necesidades individuales de acuerdo al principio de individualidad bioquímica formulado por Roger Williams, prestigiado investigador de la Universidad de Tejas, expuesto en su extraordinaria obra científica: La Individualidad Bioquímica. Según este principio la necesidad de nutrientes en cada individuo, puede variar en un rengo muy amplio, lo cual puede dar origen en algunas personas a requerimientos considerablemente superiores a los de la mayoría de las personas.

El método ortomolecular aplicado a la medicina, la nutriología, o la psiquiatría, dirige su estrategia terapéutica crear un entorno bioquímico correcto y óptimo a fin de restablecer la capacidad reparadora de las células. Es por eso que como primera línea de acción terapéutica se busque proporcionar a todas las células de los tejidos y órganos del cuerpo, tales como las del sistema nervioso, inmunológico, endocrino, cardiovascular, y del cerebro, un medio molecular óptimo compuesto de sustancias nutritivas naturales, y libre de toxinas. Los nutrientes deberán de proporcionarse con su configuración química natural y en cantidades, combinaciones y proporciones capaces de cubrir los requerimientos individuales y cubrir al mismo tiempo las demandas extras determinadas tanto por la herencia genética como por las demandas adicionales determinadas por los diferentes estados fisiológicos, factores ambientales, así como por la deuda atrasada de nutrientes. 

Cualquier exceso, carencia, insuficiencia, falla o desequilibrio en el abastecimiento de elementos nutritivos afectará a la maquinaria celular del cuerpo humano generando disturbios bioquímicos que derivarán en enfermedad.

Cuando una persona se alimenta con la típica dieta occidentalizada, su cuerpo será sometido a un proceso de desvitalización y denegación física y mental, causada por la malnutrición, y sufrirá de un progresivo decaimiento y cansancio, su organismo será más propenso a las infecciones por cualquier tipo de microorganismos, y a un sinnúmero de enfermedades crónicodegenerativas, y además se verá estéticamente desmejorada.

Por ejemplo, una persona con un sistema psíquico químicamente trastornado, y desvitalizado por una malnutrición cerebral, sufrirá depresiones, déficit de atención, falta de concentración mental, alteraciones de su estado de ánimo, y de su comportamiento, por lo que se tornara agresiva, irritable y padecerá alteraciones de su sistema inmune, haciéndolo más propenso tanto a infecciones recidivantes, como a respuestas excesivas de su sistema inmunológico, que le producirán alergias e intolerancias a diversas sustancias.

Diversas enfermedades no transmisibles y epidémicas en la actualidad como la obesidad, la diabetes, las cardiopatías, la artritis, insuficiencia renal crónica, y diferentes tipos de cáncer entre otras, tienen su origen en un entorno molecular, químicamente alterado por la malnutrición crónica, radicales libres, y sustancias tóxicas presentes en los alimentos industrializados y la polución ambiental, fenómeno agravado por la angustia, y por el estrés psicosocial, familiar y laboral, por insuficiente actividad física y por otros hábitos malsanos de vida.

Sobre un cuerpo malnutrido y desvitalizado, los diversos factores ambientales nocivos interactuarán multiplicando acumulativamente sus efectos, para dar origen a ese conjunto de trastornos que afectan a las sociedades modernas y que algunos expertos llaman “enfermedades de la civilización industrial”, los cuales degradan el estado de salud, el bienestar, la longevidad, la calidad de vida y el desarrollo humano de todas las poblaciones que han sustituido sus dietas autóctonas y ancestrales, por la dieta moderna de alimentos industrializados.

A principios de este milenio, un grupo de expertos  de diversos países, convocados por la Organización Mundial de la Salud y reunidos en la Asamblea Mundial de la Salud, después de analizar a fondo el fenómeno epidemiológico moderno, dieron su veredicto reconociendo oficialmente, que estas enfermedades no transmisibles junto a su enorme carga de morbilidad, discapacidad, muerte prematura, y disminución de la calidad de vida, podrían abatirse hasta en un 95 % con un régimen de alimentación sana y la práctica rutinaria de actividad física.

ESTRATEGIA, CRITERIOS Y RECOMENDACIONES DE LA NUTRIOLOGÍA ORTOMOLECULAR

Dieta saludable compuesta de alimentos naturales, integrales (sin refinar) y de preferencia de producción biológica (orgánicos), con exclusión de todos alimentos artificiales elaborados con ingredientes refinados o sintéticos, como azúcar, harinas y aceites refinados, colorantes, saborizantes y todo tipo de aditivos químicos. Esta medida básica y fundamental, garantizará para una mayoría de personas un suministro óptimo de nutrimentos.

De acuerdo al principio de individualidad bioquímica formulado por Roger Williams, se procurará cubrir de manera óptima, las necesidades individuales de nutrientes. El requerimiento individual de cada persona será determinado por la herencia genética, el estado fisiológico, el lapso de tiempo que se ha estado comiendo alimentos artificiales, el historial de padecimientos del pasado, así como por los trastornos y enfermedades actuales. Se establecerá un programa personalizado de complementos nutritivos, cuyo objetivo será cubrir los requerimientos básicos, y las necesidades extras determinada por los factores mencionados, así como saldar el déficit y la deuda atrasada de nutrientes ocasionada por los alimentos artificiales, cubriendo de la manera más óptima posible, los requerimientos normales y las necesidades extras, acrecentadas por los factores patogénicos de la civilización industrial.

Adicionalmente, la medicina ortomolecular recomienda recursos complementarios tales como terapia de quelación, aplicación intravenosa de sueros con DMSO y MSM, vitaminas y minerales, etcétera, pero estos valiosos y efectivos procedimientos, son del dominio exclusivo del médico, saliendo de la esfera de la práctica profesional del nutricionista ortomolecular. Son para uso exclusivo del médico ortomolecular.
El arsenal y recurso terapéutico fundamental de primera elección de la nutriología ortomolecular son las sustancias naturales, que son elementos constitutivos de los alimentos y del cuerpo humano, tales como los nutrientes, los fitoquímicos, las enzimas, las fibras dietarias, los probióticos y los prebióticos, algunas plantas medicinales, y algunos alimentos especiales y/o funcionales.

PRINCIPIOS DE LA NUTRIOLOGÍA ORTOMOLECULAR

El método ortomolecular ofrece constituye una perspectiva nutricional para las siguientes categorías de personas:

·       Personas sanas que desean fortalecer su salud, y aumentar la probabilidad de mantener su buen estado, por el mayor tiempo posible y prevenir enfermedades.
·       Personas que deben modificar sus hábitos de vida, alimentación y perfil de abastecimiento de nutrientes, a fin de fortalecer su estado de salud, el cual ya ha sido levemente dañado por la alimentación y el estilo de vida modernos.
·       Personas que se encuentran en el umbral de alguna enfermedad severa de carácter ya sea psíquico y físico, que por lo cual tienen que ajustarse a un tratamiento nutricional muy estricto y especial. 
·       Personas que ya se encuentran enfermas y que requieren con urgencia un tratamiento que incluye una alimentación saludable, y una nutrición clínica ortomolecular a base de dosis masivas de micronutrientes.

PRINCIPIOS QUE RIGEN LA DOSIFICACIÓN

·       Individualidad bioquímica. Principio formulado por Roger Williams. Este es un principio rector el cual reconoce que todos los seres humanos tienen una bioquímica distinta, el cual determina cual es la necesidad óptima de nutrientes para cada persona. 
·       Las dosis óptimas de nutrientes son distintas y varían en un rango considerablemente elevado para cada persona, que se inician desde lo que oficialmente se conocen como las dosis mínimas recomendadas, y se incrementa progresivamente hasta alcanzar dosis sumamente elevadas en algunos individuos. 
·       La dosis óptima de cada nutriente, para cada persona, se encuentra fuertemente influenciada en primer lugar por la predisposición genética y por otra parte, por los siguientes factores medioambientales: Sexo, edad, estado fisiológico (incluyendo embarazo, lactancia etapa de crecimiento etc.), exposición a toxinas y contaminación, carga de estrés (físico, psíquico, laboral, familiar etc.), traumatismos físicos, emocionales, tipo de trabajo, actividad física, e historial personal de enfermedades. 
·       Inocuidad. Los micronutrientes entre los cuales se destacan las vitaminas, se pueden consumir indefinidamente, durante toda la vida, sin peligros ni efectos secundarios. Salvo raras excepciones, normalmente, no presentan problemas por sobredosificación.

DIETOTERAPIA ORTOMOLECULAR

La estrategia dietética ortomolecular incluye las siguientes recomendaciones:  
·       Supresión de la dieta de todos aquellos alimentos producidos en suelos pobres, fertilizados con abonos químicos y contaminados con productos químicos artificiales como insecticidas, pesticidas, etc.
·       Supresión de la dieta de todos aquellos alimentos que han sufrido manipulaciones industriales, y agregados de aditivos químicos sintéticos.
·       Inclusión en la dieta la mejor variedad posible de alimentos, producidos con procedimientos biológicos, certificadamente orgánicos, frescos, integrales, poco cocinados y mayoritariamente crudos (se recomienda que la tercera parte de alimentos sean crudos).
·       Individualización dietética, identificando y suprimiendo los alimentos causantes de intolerancias o alergia personales.
·       Identificación de los alimentos que a alguna persona en lo particular le resulten más beneficiosos para ser incluidos rutinariamente en su dieta.

PRINCIPIOS PARA LA ADMINISTRACIÓN DE NUTRIENTES

·       Como alimentos. Obtenidos a partir de los alimentos naturales. 
·       Como complementos nutritivos, los nutrientes se utilizan para prevenir, conservar, fortalecer la salud y prevenir enfermedades. La finalidad de este procedimiento es satisfacer los requerimientos acrecentados por los factores medioambientales ya mencionados. 
·       Como fármaco preventivo o terapéutico. Algunos nutrientes pueden ser utilizados en dosis bastante más elevadas de las dosis mínimas recomendadas, para obtener efectos terapéutico-farmacológicos, los cuales se pueden lograr sin los efectos adversos que la mayoría de fármacos sintéticos de patente producen.

CRITERIOS DE DOSIFICACIÓN

·       Simultaneidad.
·       Proporcionalidad.
·       Dosificación óptima.
·       Dosificación terapéutica.

HERRAMIENTAS DE LA NUTRIOLOGÍA ORTOMOLECULAR

·       Dieta Saludable básica.
·       Dieta Terapéutica.
·       Complementación básica.
·       Complementación terapéutica.
·       Intervención médica extrema: administración de nutrientes por vía intravenosa, terapia de quelación oral, intravenosa o rectal, Sueros: DMSO (dimetil sulfoxido) MSM (metil sulfonil metano), Etcétera.

CONCEPTO DE OPTIDOSIS

El término megadosis surgió de acuerdo a la necesidad de resaltar que las dosis de vitaminas recomendadas por los médicos y nutricionistas ortomoleculares son superiores a las dosis mínimas recomendadas y prescritas por la medicina convencional, se ha utilizado para referirse a dosis 10 veces mayores a las dosis mínimas oficialmente recomendadas. Sin embargo, se consideró que no se trata de un término apropiado, porque mega, que significa muy grande o poderoso, es una palabra que origina confusión y se convierte en blanco de discusión. Un término más preciso y ausente de esa carga de confusión y confrontación sería optidosis. Nadie se opone a una salud óptima, generada por una dosis óptima de vitaminas, evitando así ser blanco de infundados ataques. 

Las optidosis de vitaminas y otros nutrientes son junto a la erradicación de los alimentos artificiales, el eje central de la psiquiatría, la medicina y la nutriología ortomolecular. 

Cuando la dieta es naturalmente rica en vitaminas, la necesidad de consumir complementos alimenticios, se reduce a un escaso número de individuos cuyo requerimiento vitamínico ha sido acrecentado bien por herencia genética, bien por diversos factores ambientales.

TERAPÉUTICAS COMPLEMENTARIAS

Diversos procedimientos naturales y de detoxificación pueden utilizarse como herramientas complementarias del método ortomolecular como por ejemplo:
·       Hidroterapia.
·       Cepillado y limpieza de la piel.
·       Limpieza y detoxificación colonica, y gastrointestinal.
·       Detoxificación hepática.
·       Detoxificación renal. 
·       Ejercicio y masaje.
·       Además de otros.

CONSIDERACIÓN FINAL

Es importante resaltar y tomar en cuenta que los desequilibrios causados por la insuficiencia de vitaminas y de otros nutrientes esenciales, son mucho más comunes que los desequilibrios originados por un exceso de estos nutrientes. 

Lic. Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Naturópata y Nutricionista, Especializado en Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento.
Fundador y presidente de la AHANAOA A. C. (Asociación Hispano Americana de Nutriología Alternativa, Ortomolecular y Antienvejecimiento Asociación, Civil). Con sede en Seattle, Washington.
Fundador y presidente de la Organización Mundial de Salud Ortomolecular. Con sede Seattle Washington.
Fundación y presidente de la Fundación ProSalud. Con sede Seattle Washington.

References

1.     •Hoffer, A., y Walker, M., La Nutrición Ortomolecular (Barcelona España: Ediciones Obelisco, 1998). ISBN: 84-7720-628-7. Título original en inglés: Orthomolecular Nutrition. New Lifestyle for Super Good Health.

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Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña, N.D.
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Teléfono: 206-418-1100.

Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña.
Doctor en Naturopatía y Nutricionista.
Seattle Washington.

Dr. Matthias, Rath Vitamina C, Lisina Cáncer

Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

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