REVOLUCIÓN DE LA NUTRICIÓN Y DEL AUTOCUIDADO DE LA SALUD
Este es el I artículo de una extensa serie de
trabajos de periodismo de investigación, especializado en temas de la salud
denominada “Revolución de la Nutrición y del Autocuidado de la salud.
CONTROVERSIA
SOBRE LAS TERAPIAS NATURALES Y LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR
Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
La ciencia de la Nutrición Ortomolecular que
involucra tanto una alimentación sana e individualizada como complementos
nutritivos para lograr una nutrición óptima, adquiere cada día mayor
importancia, por considerar, según expertos de la Organización Mundial de la
Salud (OMS), que el 95 % de los problemas de salud que afligen actualmente a
las poblaciones de todo el mundo, son consecuencia de la baja calidad
nutricional de los alimentos que componen la dieta moderna.

Muchos científicos y eminentes investigadores, entre
ellos, Linus Pauling, han sostenido que
el futuro de la medicina será un modelo de cuidado de la salud eminentemente
preventivo, que su arsenal terapéutico estará basado en alimentos, dietas y nutrientes,
en lugar de medicinas de patente elaboradas con químicos artificiales ajenos a
la naturaleza, y que la responsabilidad del cuidado de la salud recaerá principalmente
en cada persona, que libremente y de acuerdo a su individualidad bioquímica
(fenómeno establecido por Roger Williams), seleccionará el tipo de dieta mejor
para él, así como los complementos nutritivos a utilizar para prevenir
enfermedades crónicodegenerativas, mejorar su salud y aumentar su esperanza de
vida.
Sin embargo por hoy, existe un irracional rechazo oficial a cierto tipo de dietas, a las terapias nutricionales y en especial a la nutriología ortomolecular cuyo método terapéutico consiste en utilizar micronutrientes para mejorar la salud, prevenir y tratar enfermedades. Y ese rechazo es causa de que millones de personas que no pueden optar por utilizar complementos nutritivos parar mejorar su salud, enfermen y en consecuencia haya millones de enfermos y de muertes prematuras de gente cada vez más joven en todo el mundo.
Las declaraciones oficiales y no oficiales, explícitas o encubiertas como mensajes subliminales en películas, series de televisión, en reportes noticiosos y artículos periodísticos forman parte de una estrategia de amplio alcance, bien montada, encaminada a desprestigiar la nutrición ortomolecular y la utilización de complementos nutritivos para el cuidado de la salud.
Los verdaderos fines y propósitos de la estrategia oficial, no son ni remotamente los de informar, fundamenta o documentar sus aseveraciones, sino de agitar y hacer propaganda encubierta sin fundamentos científicos, aunque se afirme lo contrario. Se trata de desprestigiar, desacreditar y de ser posible criminalizar la utilización de ciertas dietas y de complementos nutritivos para el cuidado de la salud. La verdad científica no constituye, ni de lejos, una de sus prioridades.
No obstante esa obstrucción oficial al avance de las investigaciones sobre el cuidado de la salud por métodos naturales acordes a la naturaleza, el conocimiento continúa avanzando y la evidencia científica sigue creciendo.
La historia de la ciencia de los micronutrientes se
desarrolló en dos etapas, la primera etapa que se inicia desde tiempos de
Hipócrates observando que diversos alimentos tienen la capacidad de curar
algunas enfermedades. La segunda etapa, inicia con el descubrimiento de las
vitaminas.
Hasta nuestros días se han catalogado más de 50
nutrientes esenciales, y cientos de muchos otros factores nutritivos esenciales
y no esenciales, pero que de forma natural han formado parte de la dieta del
ser humano durante millones de años y que al consumirlos desencadenan
reacciones bioquímicas muy poderosas e importantes en el organismo humano.
Sin embargo, este no fue un camino fácil ya que si bien
los últimos años se han caracterizado por espectaculares descubrimientos
científicos que han llevado la nutriología al nivel actual de conocimientos, el
progreso de la ciencia de la nutrición ha estado plagado de obstáculos y ha
tenido que desarrollarse ante un reiterado rechazo que hacia la innovación han
mostrado los responsables de los organismos médicos, académicos, gubernamentales
de salud, personas empantanadas en una vieja y anquilosada forma de pensar. Ha
sido necesario luchar contra quienes valiéndose de un titulo profesional, y del
poder político y económico han impuesto creencias y modas sobre alimentación y
nutrición. En algunos casos se ha tenido que dejar pasar generaciones humanas
enteras para que los detractores de los nuevos conocimientos fallecieran y solo
así, los neveros conocimientos fueran aceptados oficialmente.
Al desarrollarse la nutriología, el progresivo
descubrimiento de los numerosos nutrientes que ahora conocemos, significó una
revolución para la ciencia tradicional en su momento y ha tenido que irse
abriendo brecha, enfrentando el autoritarismo y la resistencia de personas y
grupos de poder que dominan este campo de vital importancia para la salud
pública. Cada vez que se realizó un nuevo descubrimiento se desató de inmediato
una reacción de incredulidad y hostilidad por parte de instituciones médicas y
gubernamentales, negándose a aceptarlo y a aplicarlo aun cuando el
descubrimiento implicaba beneficios importantes para la población, pero además
se emprendió violentas campañas de infundios y desprestigio contra los
investigadores.
Ha resultado paradójico que los funcionarios de los
organismos gubernamentales de salud, de la comunidad científica y docente de
las universidades y muchos profesionales de la salud que ostentan cargos
importantes en asociaciones médicas y científicas, se opongan férreamente a
descubrimientos que pueden beneficiar significativamente a la población, mejorando
su estado de salud, previniendo un gran número de enfermedades crónicodegenerativas
y disminuir su incidencia, su morbilidad y su mortalidad.
La historia de la ciencia de la nutrición se encuentra
llena de ejemplos de descubrimientos importantes que de aceptarse,
inmediatamente hubieran beneficiado y salvado innumerables vidas humanas, pero
que por la resistencia y la obstinación de burócratas y profesionales de la
salud, tardaron muchos años, algunas veces varias décadas y en algunas
ocasiones incluso, cientos de años en aceptarse y aplicarse a nivel masivo.
Aunque existen muchos otros casos registrados en la
historia, mencionamos los siguientes como ejemplo por su importancia.
El de la vitamina C se remonta a la antigüedad
cuando el escorbuto diezmaba a los ejércitos y a la marina de varios países. El
escorbuto que es causado por carencia de vitamina C, generándose entre 90 a 180
días después de haber dejado de consumir frutas y vegetales frescos y crudos
(ricos en vitamina C y bioflavonoides). El escorbuto fue descrito por primera
vez por los romanos. En el año 1254 después de la séptima cruzada se le designó
como “peste” por la terrible tasa de mortalidad que ocasionaba. Y aunque se
sabía empíricamente que los frutos cítricos aliviaban esa enfermedad, esa idea
se rechazó y tuvieron que pasar casi 600 años para que esa evidencia fuera
aceptada por los gobiernos, los ministerios de salud, los médicos y los
responsables de la marina y del ejército. Pero mientras, cientos de miles de
soldados y marinos murieron por el escorbuto. Finalmente en el año 1747 James
Lind efectuó un estudio clínico con nueve marinos comprobando la eficacia de
los cítricos en la cura de esa enfermedad y la marina británica accedió a
proporcionar rutinariamente esta sencilla cura a sus marinos. Gracias a este
remedio tan sencillo, la marina británica se convirtió en la más poderosa del
mundo, ya que mientras los marineros de otros países morían por el escorbuto,
los ingleses se mantenían sanos. Tuvieron que pasar más de 600 años y tuvieron
que fallecer cientos de miles de personas, antes de que se comenzara a aplicar
un remedio que de antemano se sabía que era eficaz. ¡Qué costo tan alto tiene la ceguera y la soberbia!
Siglos después, la vitamina C fue descubierta y aislada
por primera vez en 1928 por Albert Szent Györgyi. En la década de los 70s, Linus Pauling, dos veces
premio Novel, revisó la literatura científica disponible y escribió dos
tratados sobre la vitamina C (Vitamin C the Common Cold and the Flu), la gripe
y el resfriado común, publicados en 1970 con varias actualizaciones e reimpresiones
posteriores, en ambos se cita numerosas investigaciones e irrebatibles
argumentos sobre el poder curativo y preventivo de la vitamina C que ingerida
en dosis superiores a las mínimas recomendadas, alivia los síntomas de la gripe
y de infecciones virales. La publicación de sus tratados, le valió furiosos
ataques de la comunidad médica de su tiempo y de los burócratas del gobierno de
Estados Unidos. Más adelante colaboró con Ewan Cameron en un estudio que
demostró los efectos beneficiosos que sobre los enfermos de cáncer utilizando
la vitamina C intravenosa en dosis de entre 10 hasta 50 gramos diarios. Pauling
en coautoría con Ewan Cameron, escribió otro tratado acerca del cáncer y la
vitamina C (Cancer and Vitamin C) que se publicó en 1979, se actualizó y se
reimprimió en 1993. Eso además de más ataques y de entablar una intensa campaña
de desprestigio para ridiculizarlo, por parte de las autoridades del área salud
de Estados Unidos, le valió que se le retiraran los subsidios gubernamentales
para sus estudios clínicos.
Posteriormente, Linus Pauling con Matthias Rath,
después de realizar diversas investigaciones científicas hicieron publico un
manifiesto dirigido a todo el mundo, en el que aseguraron que la enfermedad
cardiovascular podría erradicarse con megadosis de vitamina C junto a otros
micronutrientes, pero como era de esperarse, ambos fueron acatados ferozmente
por académicos y por burócratas ligados a la industria químico farmacéutica
desprestigiándolos y haciendo caso omiso de sus averiguaciones.
En 1952 Abraham Hoffer y Morton Walker, Humphrey Osmond
condiscípulos de Linus Pauling, iniciaron un fuerte impulso a los conocimientos
científicos del paradigma ortomolecular, realizando investigaciones recopiladas
y dadas a conocer en diversos artículos y libros sobre “Psiquiatría
Ortomolecular”, “Medicina Ortomolecular” y “Nutrición Ortomolecular”. Llevaron a
cabo interesantes y reveladores estudios sobre la eficacia de diferentes
tratamientos y medicamentos convencionales, comparando sus beneficios con los
de la vitamina B3 (niacina) en el tratamiento de la esquizofrenia, encontrando
una significativa superioridad y ventaja de esta última. Sorprendentemente las
críticas más feroces y mordaces contra el uso de la vitamina B3 y las hipótesis
que la respaldaban, surgió de la comunidad científica, médica y en especial de
las asociaciones de psiquiatría convencional.
Aunque el papel de la anticanceroso y antioxidantes de la
vitamina C y de la vitamina B3 contra la esquizofrenia, ha sido aceptado por
asociaciones de medicinas alternativas, de medicina ortomolecular y por los
gobiernos de algunos países, todavía existe una gran oposición a la utilización
de las dosis recomendadas por los médicos y psiquiatras ortomoleculares, por
parte de autoridades, de organismos gubernamentales y de asociaciones médicas.
Mientras millones de enfermos de cáncer y de esquizofrénicos siguen padeciendo
y muriendo por tratamientos convencionales ineficaces.
Otras reveladoras historias son las de la vitamina E y el
ácido fólico. La utilización de la vitamina E fue rechazada insistentemente
durante más de 40 años, a los investigadores que establecieron su importancia
en la prevención de enfermedades degenerativa, se les privó del reconocimiento
que se merecían. Ahora se ha establecido y aceptado su poder antioxidante y sus
propiedades terapéuticas para tratar diversas enfermedades cardiovasculares.
Durante esos 40 años se pudieron haber evitado por lo menos entre un 37 y un 40
% de millones de fallecimientos por ataques cardiacos y por accidentes vasculares.
En 1980 se descubrió que el ácido fólico reduce el número
de bebes nacidos con espina bífida, defectos del tubo neural y otros defectos
congénitos, las instituciones médicas se negaron a aconsejar a las mujeres
embarazadas que tomaran ácido fólico con el pretexto de que “no se había
cumplido con el número de estudios clínicos requeridos para demostrar su efecto
y seguridad”. Once años después quedó contundentemente demostrado el poder
preventivo del ácido fólico y se recurrió a prescribirlo. ¿Cuántos bebes
pudieron haber nacido sin defectos congénitos durante esos 11 años?... Varios
cientos de miles.
Respecto a las dietas, apoyado en la revisión y
antecedentes de numerosos trabajos clínicos y en la experiencia clínica con más
de 20 mil pacientes, en 1972 el Cardiólogo Robert C. Atkins creó una revisión
dietológica y elaboró un programa nutricional con un porcentaje reducido de
carbohidratos para perder peso y eliminar el tejido adiposo, que expuso en un
libro que llamó “La revolución dietética del Dr. Atkins” del cual se
imprimieron y vendieron 10 millones de ejemplares traducidos a las principales
lenguas del mundo. Publicó en total tres libros que revolucionaron el concepto
de dieta que se tenía hasta ese momento. Con la enorme difusión de su programa
nutricional a través de sus libros y programas de televisión, el consumo de
carbohidratos se redujo substancialmente en Estados Unidos y en otros países,
lo que provocó una virulenta reacción de la Asociación Médica Americana (AMA), pero
sobre todo de dos grandes empresas de refrescos y de cereales que controlaban monopólicamente
los desayunos de todo en todo Estados Unidos. La AMA hizo pública una cáustica
condena de la “Revolución Dietética” desacreditando la dieta baja en
carbohidratos.
Con la “La revolución dietética del Dr. Atkins” la
población volvió fácilmente al tradicional desayuno de huevos, jamón y café con
crema, menú que créase o no, no solamente no engorda, si no que adelgaza. Por
petición interpuesta por los propietarios la industria alimentaria,
farmacéutica y las autoridades sanitarias su “revolución dietética” llegó a ser
investigada como asunto de estado por el Congreso de los Estados Unidos. Se
trató de revocarle al Dr. Atkins su licencia de medicina, más no encontraron
manera de hacerlo porque nunca se pudo demostrar clínicamente que la dieta baja
en carbohidratos fuera dañina o careciera de resultado. Todo quedó en una
declaración condenatoria (tendenciosa) con la intención de ridiculizar y
desprestigiar a Atkins y su “Revolución Dietética”. Desde entonces se creó la
errónea idea en todo el mundo de que Atkins estaba equivocado y la gente volvió
a hartarse de carbohidratos, a engordar y a enfermarse hasta crear un enorme
segmento poblacional de obesos, prediabéticos y diabéticos.
Las autoridades sanitarias en concertación con los
industriales lograron imponer a todo el mundo su dieta alta en carbohidratos industrializados
(la cual no distingue entre carbohidratos naturales e integrales y los
“productos alimenticios industrializados”), modelo dietético que se ha
demostrado científicamente produce adicción, engorda y origina diversos
trastornos metabólicos y de salud relacionados a la obesidad. Desprestigiaron
las dietas bajas en carbohidratos que son totalmente inocuas, adelgazan y
originan diversos beneficios para la salud y perjudicaron a millones de
personas en todo el mundo.
Atkins no es el único autor que a tratado este tema. La
famosa Nutrióloga estadounidense Adelle Davis lo advirtió en repetidas
ocasiones desde las décadas de los 50s, los 60s, hasta los 80s que los
alimentos elaborados con hidratos de carbono refinados (azúcar y harina blanca)
son altamente nocivos para la salud.
Existen otros abundantes datos reveladores que
desmienten el dogma que idealiza la dieta compuesta por altas cantidades de
carbohidratos y alimentos industrializados. La mayoría de enfermedades que se
distinguen hoy en día como “enfermedades asesinas” son consideradas por muchos
investigadores como desórdenes relacionados con la dieta alta en carbohidratos.
En 1975 un brillante médico llamado Thomas Latimer (Peter) Cleave, capitán cirujano para la Marina Real y ex director
de investigaciones médicas en el instituto de Medicina Naval (Institute of
Naval Medicine) de Gran Bretaña, publicó un estudio epidemiológico denominado “The
Saccharine Disease” (“La enfermedad provocada por el consumo de sacarosa”). Mediante
escrupulosos estudios clínicos y epidemiológicos, Cleave comprobó que la
ausencia de varias enfermedades comunes de occidente como son la obesidad, la diabetes,
el cáncer de colon, los cálculos biliares, la diverticulosis y la diverticulitis
y las enfermedades del corazón, en naciones del tercer mundo, principalmente en
África se debían a la ausencia de carbohidratos refinados en la dieta.
Cuidadosamente Cleave demostró que casi veinte años
después de la introducción de carbohidratos refinados en la dieta humana y de
que se permitiera que éstos remplazaran a los alimentos nativos, la obesidad, la
diabetes y las enfermedades cardiacas comenzarías aparecer en la población, y
que 40 años después se convierten en una epidemia.
Los descubrimientos de Cleave no han sido hasta la fecha
refutados, de hecho han probado ser proféticos. Su regla de los veinte años ha
resultado comprobada en Japón, India, México, y muchos otros países. Los indios
Pima de Arizona tienen un índice tan elevado de padecimientos del riñón debido
a la diabetes, que su reserva cuenta con su propio centro de diálisis. En
Arabia Saudita, la diabetes y las enfermedades cardiacas han surgido casi
exactamente después de veinte años de que los carbohidratos refinados, junto
con una dieta más occidentalizada se adoptaron. Hoy en día en Arabia Saudita,
la diabetes afecta al 12 por ciento de los hombres y al 14 por ciento de las
mujeres que viven en áreas urbanas. Los yemenitas probaron ser el caso perfecto
para comprobar este fenómeno, 25 años después de haber inmigrado a Israel, su
promedio de diabetes e intolerancia a la glucosa era ya de 11.8 %, tasa muy
similar a la del resto de la comunidad.
En 1966 Campbell dictaminó que el azúcar refinado origina
adicción. Estableció la regla según la cual explica la relación del hombre con
el azúcar. Llamada también regla de los 20 años, concuerda perfectamente con la
regla de Cleave. Indica que un individuo puede resistir los estragos que el
consumo de azúcar genera durante 20 años, a partir de ese momento aparecen la
obesidad y la diabetes.
Yudkin (1969 y 1972), afirmó que el consumo de azúcar y
otros carbohidratos refinados es una de las principales causas de
ateroesclerosis y otras cardiopatías, de caries, dispepsia y dermatitis
seborreica y que debería de prohibirse por su efecto cancerígeno.
Cheraskin y Ringssdorf (1974) llegaron a la conclusión de
que el azúcar y otros carbohidratos refinados son la causa principal de la
diabetes mellitus y la hipoglucemia reactiva y afirmaron que la recomendación “del
consumo diario de hidratos de carbono refinados debe ser cero”.
Abraham Hoffer y Morton Walker afirmaron en 1997: el
azúcar refinado es particularmente insidioso, ya que crea una adicción muy
grave, equiparable a la de cualquier droga. La única diferencia entre la
adicción al azúcar y la adicción a la heroína, es que la primera no precisa
jeringuilla, es fácil de adquirir y no se considera antisocial, pero el poder
adictivo y destructivo del azúcar es similar al de la heroína. Además el
consumo excesivo o casi exclusivo de alimentos ricos en hidratos de carbono,
como arroz, patatas o trigo es causa coadyuvante de obesidad y desequilibrios
metabólicos.
El Dr. Minot premio Nobel por su trabajo sobre la anemia
perniciosa estableció la relación entre dolores de cabeza y el consumo excesivo
de hidratos de carbono. Valioso descubrimiento pasado por alto por la mayoría
de los médicos.
En todos los países en los que se han continuado
consumiendo dietas con elevadas concentraciones de carbohidratos, basadas en
alimentos refinados, la obesidad, la diabetes y otras enfermedades relacionadas
a los trastornos metabólicos ocasionados los “productos alimenticios”
industrializados, se han convertido en una epidemia de grandes proporciones que
amenaza con rebasar la capacidad de atención a la salud de los sistemas
sanitarios y también con disminuir el periodo de vida de la población,
aumentando la mortandad en personas cada vez mas jóvenes. Sin embargo las
autoridades sanitarias, la industria y las asociaciones médicas siguen
empecinadas en demostrar que las dietas altas en carbohidratos y bajas en
grasas son saludables, pero la gente sigue engordando y enfermando cada vez
más.
Estos han sido solo algunos ejemplos entre muchos, por lo
que los casos descritos en este artículo no son todos los existentes, se
podrían escribir varios volúmenes enteros sobre este tipo de sucesos que han
obstaculizado seriamente el desarrollo de la medicina nutricional y su
aplicación práctica para beneficio de la gente.
Posteriormente abordaremos varios otros casos
importantes como el del Dr. Matthias Rath, que merece un articulo especial.
En México la postura oficial sigue siendo que la “dieta
equilibrada” debe ser alta en carbohidratos (entre un 60 a 70 %), sin
distinguir entre refinados e integrales, simples o complejos. Las mismas
autoridades afirman dogmáticamente que la “dieta sana” debe incluir los
alimentos industrializados y refinados que nos ofrecen actualmente las
corporaciones alimentarias ya que en ellos (se supone) se encuentran todos los
nutrientes y micronutrientes necesarios para la salud del ser humano.
Basándose en estas creencias, y obedeciendo los dictados
del la Comisión del Codex Alimentarius de la Organización Mundial de Comercio (OMC)
organismo controlado por mercenarios de la Industria Químico Farmacéutica, consideran
que la información y el consumo de complementos alimenticios que contienen dosis
superiores a las mínimas recomendadas de vitaminas, minerales, oligoelementos y
fitonutrientes, debe prohibirse o por lo menos restringirse lo más posible,
catalogándolas como substancias peligrosas para la salud, que requieren de
costosos estudios clínicos para autorizar su fabricación, caso en el que solo
podrían venderse con receta médica y en farmacia. Por lo que se han realizado
reformas a la ley general de salud y se han expedido reglamentos y normas
oficiales que prohíben, limitan, inhiben, desacreditan y obstaculizan la libre
producción, comercialización, difusión, compra y consumo de complementos
alimenticios.
Supuestamente las autoridades deben proteger al público consumidor de los peligros que amenazan su salud. Pero las mismas instancias gubernamentales que han prohibido plantas medicinales de uso centenario, megadosis de vitaminas y algunos otros nutrientes como por ejemplo las enzimas digestivas, algunos aminoácidos, el germanio orgánico por su supuesta peligrosidad, algunas plantas medicinales, y muchos otros diversos nutrientes, micronutrientes, minerales, y fitoquímicos, permiten sin embargo, en forma incondicional y absoluta la libertad para producir, vender, comprar y consumir todo tipo de “productos alimenticios chatarra”.
Esos alimentos industrializados que no existen en la naturaleza, son alimentos elaborados con ingredientes altamente refinados y sintéticos que se venden como “alimentos” , pero que en realidad son falsos alimentos. Las autoridades no piden a los a los industriales de la comida basura que comprueben que sus artículos sean aptos para la nutrición humana e inocuos para su salud y que no creen adicción. Así como de productos claramente dañinos como azúcar y harinas refinadas, aceites vegetales refinados e hidrogenados, alcohol, tabaco, refrescos. En estos casos acceden a que el consumidor se haga responsable de lo que está comprando y consumiendo. Pero con respecto al cuidado de la salud con terapias naturales y complementos alimenticios no permiten esa libertad. ¿Por qué?... Por conflictos de interés con las industrias químico farmacéutica, alimentaria, agroalimentaria y ganadera y por los compromisos ocultos por lo que se obedecen ciegamente los dictados de la ya mencionada Comisión del Codex Alimentarius de la OMC. En artículos posteriores lo aclararemos.
¿Cuántos años tendrán que pasar para que se acepte
oficialmente que muchas enfermedades crónicodegenerativas pueden prevenirse y
curarse con una buena nutrición basada en una alimentación moderadamente baja
en carbohidratos naturales e integrales, exenta de alimentos refinados y la
utilización de complementos alimenticios con diversas vitaminas, minerales,
oligoelementos, mezclas de fitonutrientes antioxidantes, algunas enzimas,
esteroles, ácidos grasos esenciales y plantas medicinales?... ¿Cuántas personas
tendrán que engordar, enfermar, morir súbitamente y prematuramente, o tendrán
que vivir discapacitados durante muchos años, por la soberbia, la ceguera, la
necedad y los intereses políticos y económicos de funcionarios públicos, los propietarios
de industrias, los catedráticos y académicos universitarios, para que se acepte
la abrumadora evidencia científica actual?...
En este espacio de periodismo de investigación especializado
en la salud y nutrición, iniciamos hoy una serie de artículos denominada que
denominaré “REVOLUCIÓN DE LA NUTRICIÓN Y DEL AUTOCUIDADO DE LA SALUD”, en donde
expondremos con amplitud, apoyados en la evidencia científica más moderna,
innovadora y reveladora, los descubrimientos más recientes sobre dietas y
nutrición para que usted pueda elaborar su propio programa de alimentación sana
que le permita mantener y mejorar su salud, revertir molestias o enfermedades
que ya esté sufriendo, mejorar la belleza de su piel y cabello y alcanzar un
alto índice de longevidad con una vejez satisfactoria y exitosa.
Nutriología Ortomolecular: Ciencia de
los micronutrientes.
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